Alessandro Volta es famoso por crear la primera pila eléctrica, llamada pila de Volta o voltaica. La unidad de medida de la fuerza electromotriz se llama voltio, en su honor.

Alessandro Giuseppe Antonio Anastasio Volta nació el 18 de febrero de 1745, en Como, población de Lombardía, Italia. Fue el séptimo hijo del burgués Felipe Volta y María Magdalena Inzaghi, de una familia de la nobleza venida a menos.

La familia creía que Alessandro era retrasado mental, ya que durante sus primeros años no habló fluidamente. Sin embargo, era curioso e inteligente.

A los 7 años, tras morir su padre, inició sus estudios. Recibió su educación básica y media en escuelas públicas de características humanistas, pero a los 14 años optó por una formación científica, decidiendo convertirse en físico.

El joven Volta estaba fascinado con el fenómeno de su época, la electricidad. Incluso escribió un excelente poema en latín acerca del tema.

Fue iniciado en los estudios de electricidad por su amigo el clérigo Giulio Cesare Gattoni, hombre adinerado que había instalado en su casa un laboratorio experimental de física.

A los 18 años realizaba experimentos y mantenía correspondencia con investigadores eléctricos europeos. Su avidez de conocimientos le hizo viajar a las mejores universidades y conocer a los más prestigiosos científicos. Ser profesor de Física en la Escuela Real de Como le permitió dedicarse a sus investigaciones.

A los 30 años, Volta inventó el electróforo, un dispositivo para producir cargas de electricidad estática y, con ello, la generación y almacenamiento de cargas eléctricas. Es la base de los condensadores eléctricos. Fue nombrado miembro de la Real Sociedad de Londres y la Academia de París.

Más adelante, descubrió y aisló el gas metano. Fue profesor titular de la cátedra de Física Experimental en la Universidad de Padua, donde enseñó durante 25 años.

Sus descubrimientos le permitieron preparar el gas del alumbrado público. Estudió los fenómenos de carga y tensión eléctrica. Por otros inventos relacionados con la electricidad estática, recibió la medalla Copley de la Real Sociedad.

La mayor hazaña de su vida no involucró a la electricidad estática, sino la electricidad dinámica o corriente eléctrica y surgió a partir de una observación casual.

Otro pionero eléctrico, Luigi Galvani, profesor de Anatomía en Bolonia, le envió copias de sus experimentos con ranas. Estos lo habían conducido a creer que la corriente eléctrica era electricidad animal, causada por los organismos.

Volta cuestionó si la corriente eléctrica resultante cuando el músculo estaba en contacto con dos diferentes metales surgía realmente del tejido muscular o era electricidad metálica, cuya fuente eran las sondas metálicas insertadas en las piernas de la rana.

En su opinión, existía una diferencia eléctrica entre los dos metales, hierro y latón; la rana únicamente actuaba como sensor del paso de la corriente. Para aclararlo, decidió utilizar los metales sin el tejido.

Encontró que se producía una corriente eléctrica que no tenía nada que ver con la vida o los músculos animales. Empezó a experimentar con diferentes metales, poniéndolos en contacto; no tardó en convencerse de que estaba en lo cierto.

Esta discrepancia desató una controversia científica entre los dos italianos, con el alemán Humboldt encabezando a los partidarios de Galvani y el francés Coulomb a los defensores de Volta. La evidencia se inclinó hacia Volta y Galvani murió amargado.

Sin embargo, ambos tenían razón; hay una electricidad animal y Galvani alcanzó la fama como fundador de la Fisiología Nerviosa. Sin embargo, el gran invento de Volta revolucionó el uso de la electricidad y dio al mundo uno de sus mayores beneficios, la corriente eléctrica.

La metodología para corroborar las afirmaciones de Volta no era sencilla. En aquella época no existían equipos para medir corrientes eléctricas tan bajas como las que obtenía el físico italiano.

Para sus experimentos científicos, debía utilizar su lengua. Por el calambre que notaba, sus conclusiones lo llevaron a elegir el zinc y el cobre como materiales a utilizar.

Debido a que el uso de una placa de zinc y otra de cobre proporcionaban un voltaje demasiado bajo para medirlo, construyó un sistema que permitía colocar una serie de discos de zinc y cobre apilados de forma alternada. Es decir, una pila.

Los discos estaban separados entre sí por cartón empapado en una solución salina activada con un ácido, para lo cual utilizó salmuera. Uniendo los extremos con un cable metálico, se producía una corriente eléctrica regular y continua.

Así construyó una serie de dispositivos capaces de producir electricidad, que salía continuamente al exterior a medida que se producía. Esto creaba una corriente eléctrica que resultó mucho mas útil que una carga de electricidad estática.

Si al extremo inferior de esta batería se le conectaba un alambre, se establecía una corriente eléctrica cuando se cerraba el circuito. El diseño final de la pila de Volta o pila voltaica consistía en 30 discos de metal separados por paños húmedos, resultando una fuente proveedora de corriente continua.

Alessandro Volta informó de su descubrimiento a la Real Sociedad de Londres en 1800, hace más de dos siglos. Se trataba de la primera batería eléctrica en la historia.

La carta que dirigió a su presidente Banks fue leída en audiencia. Es un tratado magistral sobre la teoría, construcción y empleo de la pila. Tras reproducciones del invento efectuadas por los miembros, se le otorgó a Volta el correspondiente crédito.

Al construir la pila voltaica, demostró que él se encontraba en lo cierto y había ganado la batalla frente a sus colegas. Esta invención lo llevó al pináculo de la fama.

Al año siguiente viajó a París, aceptando una invitación de Napoleón Bonaparte para exponer su invento en la Academia de Ciencias de Francia.

La comisión de científicos que evaluó el invento emitió un informe, aseverando su validez y recomendando para Alessandro Volta la más alta distinción: la Medalla de Oro al Mérito Científico.

Napoleón le concedió el título de conde del Imperio Francés. Fue condecorado con la Legión de Honor, elegido caballero de la Corona de Hierro del reino de Lombardía y nombrado senador de este.

A los 60 años quiso renunciar a su puesto en la Universidad de Padua, pero Napoleón se negó a permitir que lo hiciera “el más famoso de los científicos italianos”. Insistió en que siguiera recibiendo su sueldo completo, aunque solo diera una clase al año.

Tras la derrota del emperador francés, los austriacos dominaron otra vez en Italia y le permitieron regresar a su estado de ciudadano italiano, con todas las consideraciones inherentes a sus logros científicos.

A lo largo de su vida, el inventor fue capaz de adaptarse a los cambios políticos de su tiempo y permanecer en buenos términos con cualquier gobierno que estuviera en el poder.

En 1819, a los 74 años, por fin pudo retirarse a su pueblo natal. Pasó sus últimos años en su hacienda de Camnago, cerca de Como, satisfecho por una vida productiva.

Alessandro Volta era un conversador brillante y ameno, apasionado excursionista campestre y gran alpinista. Murió en paz a los 82 años, el 5 de marzo de 1827.

Recibió el más importante reconocimiento 54 años después de su muerte cuando, en 1881, el Congreso Internacional de Electricistas celebrado en París nombró en su honor a la unidad de medida de la fuerza electromotriz, el voltio.

Son muchos los monumentos que Como, Italia, ha dedicado a su más ilustre ciudadano. El Templo Voltaico fue inaugurado en 1928; acoge los instrumentos científicos originales de Volta y algunas reconstrucciones realizadas tras el incendio de 1899 que destruyó la gran Exposición Voltaica, montada con motivo del centenario de la invención de la pila.

Su ciudad natal también le ha dedicado una estatua realizada por Pompeo Marchesi, uno de los escultores más importantes del siglo XX, así como una fuente monumental, situada en la gran Plaza Camerlata; su combinación de anillos y esferas representa la pila voltaica.

Considerada como uno de los inventos más importantes de la Revolución Científica, la pila eléctrica es indispensable en nuestra vida diaria.

Otros investigadores han desarrollado nuevas baterías que han mejorado el diseño de Volta, pero ninguna ha podido ser patentada, ya que todas se basan en los principios creados por el inventor italiano.

Sin duda, las palabras voltio, voltímetro, voltámetro y voltaje, pronunciadas o escritas diariamente por millones de personas, inmortalizan más que todos los títulos recibidos durante su vida a quien fuera un verdadero genio científico: Alessandro Volta.

Investigación y guión: Conti González Báez

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