Cuando la temperatura corporal se eleva, en gran medida por una infección, la mayoría de las personas, se inclinan por una inmediata y habitual solución que es la ingestión de una aspirina u otro medicamento que atenúen la fiebre.

Sin embargo, algunos estudios realizados por inmunólogos señalan que esa conducta no es la más adecuada, ya que el actuar de la fiebre en nuestro cuerpo tiene algunos beneficios.

El grupo de inmunólogos colocaron un lote de ratones en una caja térmica que elevó su temperatura corporal hasta 40°C. Después les inyectaron sus propios glóbulos blancos, tratados de forma previa con un pigmento fluorescente para poder rastrearlos. Lo mismo hicieron con otro grupo, al que mantuvieron en condiciones normales.

En los animales con la fiebre inducida se observó que en las paredes de los vasos sanguíneos aumentaba la densidad de una sustancia pegajosa que atrapaba y concentraba los glóbulos blancos circulantes.

Así mismo se comprobó que la temperatura controlaba los mecanismos moleculares que hacen posible que los glóbulos blancos atraviesen la pared de los vasos y migren hacia los ganglios linfáticos periféricos distribuidos a lo largo de la piel y el intestino, precisamente los sitios donde se requieren para que ataquen a las bacterias o virus que ingresan al organismo

Debemos entender que la fiebre es un síntoma y una reacción del organismo cuya misión es recuperar el equilibrio.

Redacción:Jonathan Navarro Tonix

 

Fuente: 400 pequeñas dosis de ciencia, UNAM

 

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