El novelista, ensayista y poeta escocés Robert Louis Balfour Stevenson nació el 13 de noviembre de 1850 en Edimburgo, en el seno de una familia acomodada de constructores de faros marítimos. Sus padres fueron Thomas Stevenson, un distinguido ingeniero civil, y Margaret Balfour.

Su niñez fue enfermiza; casi siempre estaba en cama y recluido en casa. Sin poder hacer la vida normal de un niño y con pocas visitas infantiles, no le quedó más remedio que ejercitar su imaginación, lo que a la larga benefició su carrera de escritor. Desde entonces sintió una especial inclinación hacia la literatura.

A los 13 años, pasó su primera temporada en la Costa Azul de Francia, lugar al que regresaría con frecuencia. Acompañando a sus padres, comenzó una vida de viajes que nunca abandonó.

Con dinero de su padre, a los 16 años publicó cien ejemplares de una novela histórica de 22 páginas, titulada “La Revuelta de Pentland”.

Al año siguiente se inscribió en la Universidad de Edimburgo, aunque prefería los cabarets, las mujeres y las teorías revolucionarias a los estudios.

Fue un estudiante inteligente, pero también un joven indisciplinado al que le gustaba más divertirse con los compañeros que aplicarse sobre los libros. Sus juergas y borracheras eran frecuentes y siempre fue un gran bebedor.

Stevenson cursó, de manera incompleta, estudios de Ingeniería. Como no deseaba seguir la profesión paterna optó por las Leyes, aunque tampoco era un objetivo definido en su vida.

Su juventud fue rebelde y con frecuentes polémicas familiares, en una lucha por superar los severos marcos de la moralidad paterna y enfrentarse críticamente a las convenciones puritanas que regían a la buena sociedad de Escocia en la época victoriana.

Finalmente decidió dedicarse a las letras, colaborando en la Revista de la Universidad de Edimburgo y otras publicaciones. Fue perfeccionando su estilo y a los 23 años, en contra de otras ambiciones familiares, Robert Louis Stevenson se embarcó rumbo a Francia, con los síntomas de sus primeros trastornos pulmonares, que lo atormentaron el resto de su existencia.

En lo sucesivo, cada año pasó seis meses en ese país, entre los pintores; el invierno en Montparnasse, el verano en el bosque de Fontainebleau.

A los 25 años terminó su carrera de Derecho y se inscribió en la barra de abogados de Edimburgo, aunque nunca llegó a ejercer su profesión. En pocos años, se situó entre los escritores más destacados de su tiempo.

Pasó el verano con su amigo Walter Simpson, navegando en bote por los ríos de Francia. Su salud empeoró y viajó a Grez, ciudad donde conoció a la estadounidense Fanny Van De Grift Osbourne, de la que se enamoró profundamente.

Durante el siguiente verano pasó una temporada a bordo del barco Las Once Estadías. Enfermo de tuberculosis, se vio obligado a viajar continuamente en busca de climas apropiados para su delicado estado de salud.

Esos viajes le ofrecieron ricas experiencias, por el contacto con otras costumbres y culturas. Sus primeros libros fueron descripciones de algunos de ellos.

Viaje tierra adentro, publicado en 1878, cuenta el recorrido en canoa a través de Francia y Bélgica que había realizado dos años antes. Mientras tanto, Fanny viajó a Estados Unidos para conseguir su divorcio.

Stevenson partió hacia Alès, en un viaje a través de las Cévannes, acompañado por la burrita Modestine. Los avatares de esta travesía por las montañas del sur de Francia fueron publicados en su libro Viajes en burro por las Cévannes.

Sintiéndose solo, el escritor decidió viajar a Estados Unidos para casarse con Fanny. A los 29 años se embarcó en el Devonia y llegó a Nueva York, donde permaneció una noche; luego partió hacia California para encontrarse con ella. Las anécdotas de este viaje quedaron en su libro La historia de una mentira.

El joven cayó gravemente enfermo en San Francisco y fue cuidado por Fanny. El 19 de marzo de 1880, a los 30 años, contrajo matrimonio con ella, diez años mayor que él y madre de dos hijos.

La boda causó cierta angustia entre sus familiares y amigos, pero Stevenson se sentía feliz. Robert y Fanny viajaron a Oakland con el hijo de ella, Lloyd, pero la salud del escritor empeoró, por lo que se trasladaron a Davos, en los Alpes suizos.

El escritor retornó a Escocia con su nueva familia y comenzó a escribir la novela La isla del tesoro, dedicándola a Samuel, el otro hijo de su esposa. Es una novela en la que un chico, Jim, debe enfrentarse a los piratas Pew y Long John Silver.

Su esquema argumental fijó las pautas de lo que se conoce como “una de piratas”. El tesoro escondido y su misterioso plano, el motín a bordo, las supersticiones de los marineros y hasta los estereotipo del loro, el parche en el ojo y la pata de palo tienen su modelo más acabado en esta famosa novela.

Publicada en 1883, le aseguró a Stevenson un lugar entre los más imaginativos escritores de su tiempo y desde entonces ha sido leída por sucesivas generaciones de todas las edades.

Inexplicablemente, no fue recibida como se merecía; si bien fue un éxito de ventas, recibió duras reseñas. Como resultado de las malas críticas, la frágil salud del escritor se resintió, con una congestión pulmonar y otra renal, que lo obligaron a una larga convalecencia.

Aunque Robert Louis Stevenson estaba bien acreditado como autor de libros de viajes y ensayos, además de su primer éxito importante en el campo de la ficción con La isla del tesoro, todavía no podía vivir de su pluma y dependía económicamente de la ayuda paterna.

Una casa en Bournemouth fue el regalo de boda que el padre del escritor hizo a su nuera. Stevenson le dio el nombre familiar de “Skerryvore”, en recuerdo de uno de los faros que había construido su tío en la costa de Escocia.

Aquella suntuosidad desazonaba al rebelde, bohemio y antiburgués escritor, a quien agobiaban la incertidumbre económica siendo un hombre a punto de cumplir 35 años y su delicado estado de salud.

Por temor a la hemorragia pulmonar, solo podía abandonar momentáneamente el lecho para pasear por el jardín, ayudado de su esposa. Permaneció en Bournemouth dos años y escribió un libro de poemas, el Jardín de versos infantiles, que muestra su extraordinaria visión de la psicología infantil.

Recluido en casa, dependiendo económicamente de su padre y preocupado por su salud, Robert Louis Stevenson encontraba en el trabajo constante la mejor terapia. Sufría de hemorragias y apenas podía hablar, al grado de que solía recurrir al papel y lápiz para conversar.

En esta apurada situación escribió El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde. Cuenta la historia de un científico respetable que aparece relacionado con un ser aborrecible que es la encarnación del mal, el reflejo tortuoso de lo más oscuro que llevamos dentro.

Esta novela de misterio, con un final de ciencia ficción, ha dado lugar a las más profundas reflexiones acerca del bien y el mal en el interior del ser humano.

El autor resumió su creación con estas lacónicas palabras: “El famoso libro fue concebido, escrito, reescrito e impreso en diez semanas”. Los detalles son interesantes.

Una noche, su esposa Fanny se alarmó por los gritos de una pesadilla, inducida por el opio que Stevenson consumía para aliviar sus dolores.

Los “Castañitos”, simpáticos e invisibles duendecillos que, según contaba humorísticamente el escritor, solían comunicarse con él en sueños, le suministraron valiosas claves del nuevo relato, aunque en el escenario de esa pesadilla.

Hacía tiempo que intentaba escribir un cuento sobre el sentido profundo del doble ser del hombre. Pasó dos días exprimiéndose el cerebro para dar con alguna trama. A la segunda noche soñó la escena donde Hyde, perseguido por algún crimen, bebía la pócima.

El resto lo hizo despierto y conscientemente, pero convencido de la ayuda de sus “Castañitos”. Dedicó los siguientes tres días a terminar el manuscrito, en un prodigio de esfuerzo creador.

Se sospecha que en la primera versión de Stevenson se inspiró en sus experiencias personales de doble vida para describir de manera realista los excesos de Jekyll bajo el disfraz de Hyde.

Tal vez Fanny temió que una descripción demasiado cruda de ciertos placeres de Hyde dañara la reputación que se había ganado su esposo como escritor de ensayos y narraciones para jóvenes.

Lleno de cólera ante las críticas de su mujer, quien tenía pretensiones literarias, Stevenson arrojó al fuego el texto de 30 000 palabras y en otros tres días de trance literario escribió una nueva versión, sentado a la orilla de su cama.

La cantidad de trabajo que esto implica es asombrosa. Que el escritor fuera capaz de llevar a cabo solamente el trabajo manual de poner en papel 64 000 palabras en seis días, parece increíble.

Tras otros dos días para copiar el manuscrito completo, el 1º. de noviembre de 1885 lo presentó al editor londinense Longman, para que éste lo publicara por entregas en una de sus revistas.

El astuto y poderoso empresario decidió sacar enseguida el original en forma de libro, esperando hacer negocio antes de Navidad. Con todo, la obra no llegó a tiempo.

Los escaparates de las tiendas estaban repletos y El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde no vio la luz en Londres hasta el 9 de enero de 1886.

Inicialmente, la venta fue escasa. Pero en un par de semanas, una elogiosa crítica en el diario Times de Londres catapultó a la fama el terrorífico relato.

En los primeros seis meses fueron vendidos 40,000 ejemplares en Inglaterra y Stevenson se convirtió, de la noche a la mañana, en un célebre y bien pagado escritor.

El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde no ha perdido vigencia a pesar del tiempo transcurrido, permaneciendo como la primera y más lograda de todas las historias clásicas de horror.

En 1887 murió el padre de Robert Louis Stevenson, quien decidió dejar Escocia. A los 37 años, viajó otra vez a Nueva York, donde continuó escribiendo.

Al año siguiente publicó La flecha negra, una novela de aventuras con gran frescura y vitalidad, refrendando su capacidad para escribir argumentos tan diversos.

En 1888, a los 38 años, el escritor partió a San Francisco y se embarcó en un largo crucero de placer por el Sur del Pacífico, acompañado por su madre y su esposa Fanny.

Llegaron a Honolulu y visitaron el archipiélago de Hawai. Meses después estuvieron en Apia, capital de las Islas Samoa, donde él decidió comprar un terreno para construir una casa, a la que nombró Vailima, que significa “Cinco ríos”.

Después de un crucero por las Islas Marshall y las Gilbert, en octubre de 1890 Stevenson y su esposa se instalaron definitivamente en su nueva casa.

Permanecieron cinco años en Samoa, en un último esfuerzo por recuperar la salud del escritor, lejos del tumulto y los problemas de su patria y la sociedad victoriana.

La casa estaba en una ladera del Monte Vaea, contemplando ese mar que Stevenson amaba tanto, como a él lo querían y respetaban los nativos, quienes le otorgaron el título de Tusitala, que equivale en su idioma a “Caja de cuentos”.

Durante cuatro años logró dedicarse plenamente a su vocación, lejos del mundanal ruido y sin ser reconocido por quienes lo rodeaban. Al final de sus días, había hallado, de algún modo, la isla de su propio tesoro.

El Pacífico del Sur abrió nuevos temas para su escritura. Él respondió a la cultura de los isleños con gran comprensión, comparando la erosión de sus tradiciones con la que había experimentado la antigua cultura escocesa.

Criticó el impacto de la explotación europea y estadounidense, adoptando la causa de un jefe polinesio que fue derrotado en un breve episodio de la guerra civil, lo cual describió en Una nota de pie de página a la historia.

Sus experiencias en los mares del Sur también produjeron nuevos temas de ficción. Recurrió a la tradición polinesia para escribir El diablo de la botella y otros cuentos, La isla de las voces, El náufrago y Guerra en Samoa.

Enfermizo toda su existencia, Stevenson escribió por hambre y la necesidad de sobrevivir unos pocos años más, para mantener a su familia. Sus novelas fueron fruto más de la desesperación que de la inspiración. Su vida fue corta pero prolífica: 15 novelas en 12 años.

Su deficiente salud y el exceso de trabajo fueron las causas de su muerte a la temprana edad de 44 años. Sin embargo, hasta el final continuó disfrutando de la bebida y otros placeres, al punto que minutos antes de caer fulminado por el ataque de apoplejía que lo condujo a la tumba, llevaba una botella de vino en la mano.

Robert Louis Stevenson murió el 3 de diciembre de 1894 de una hemorragia cerebral en su casa Vailima de Samoa, la tierra exótica de la que se enamoró.

Su muerte prematura conmocionó a la sociedad de su época. A partir de entonces, casi no ha habido año en que no se publique una nueva biografía del escritor.

Tras una despedida popular, fue enterrado en el lugar que él mismo escogió, la cima del monte Vaea, cerca de su hogar. Los nativos escribieron en samoano: “Esta es la tumba de Tusitala“.

Robert Louis Stevenson había escrito su propio epitafio:

Bajo el inmenso y estrellado cielo,

cavad mi fosa y dejadme yacer.

Alegre he vivido y alegre muero,

pero al caer quiero haceros un ruego:

Que pongáis sobre mi tumba este verso:

“Aquí yace donde quiso yacer;

de vuelta del mar está el marinero,

de vuelta del monte está el cazador”.

Al año siguiente se publicaron, de manera póstuma: Cartas de Vailima, En los mares del Sur y las novelas inconclusas El heredero de Hermiston y Saint Ives.

El escritor no tuvo hijos propios, pero su obra literaria es el mejor testimonio de su paso por este mundo. Incluso colaboró con su hijo adoptivo, el escritor estadounidense Lloyd Osbourne, en la redacción de las novelas La caja equivocada y La resaca.

Se sentía fascinado por la historia de Escocia y el carácter escocés, un aspecto esencial de su escritura, junto con su crítica constante a la hipocresía de los valores victorianos. Supo expresar mitos y símbolos eternos, con historias que se convirtieron en universales.

Escritor versátil, Robert Louis Stevenson poseía talento suficiente como para abordar con maestría distintos géneros literarios. Demostró ser un gran novelista, ensayista, poeta y cuentista. Hoy en día, chicos y grandes siguen disfrutando sus libros.

 

Investigación y guion: Conti González Báez

 

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