Siempre se piensa que la única función del ojo es la visión. Ésta se realiza en la retina, que es una capa de tejido nervioso en donde se encuentran células llamadas conos y bastones que son terminaciones nerviosas que transmiten al cerebro los estímulos visuales.

Sin embrago, recientemente se ha comprobado que nuestro reloj biológico , encargado de regular diversas funciones de comportamiento y secreción de hormonas según sí es de día o es de noche, se rige por unas celulas llamadas ganglionares que también se encuentran en la retina. Solo 3% de éstas tienen una sensibilidad especial a la luz y fabrican un pigmento llamado melatonina, el cual ha estado asociado a la inducción del sueño.

Una persona invidente, por carecer de los conos y bastones o por disfunción de ellos, conserva la capacidad de percibir si es de día o de noche, gracias a la sensibilidad a la luz que tienen las células ganglionares de la retina.

Si a algunos de estos pacientes se le ilumina con luz azul durante la noche, sufrirá un retraso de su reloj biológico. su actividad cerebral no decaerá y permanecerá alerta por más tiempo.

Cuando por algún padecimiento es necesario remover quirúrgicamente los ojos de una persona, ésta, además de la ceguera, presentará graves trastornos del sueño debido al desequilibrio de su reloj biológico provocada por la falta de células retinales ganglionares.

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