Algunos de los componentes de nuestra atmósfera, presentes aún antes de que el hombre la contaminara, son los “aerosoles”. Así se le llama a una diversidad de partículas pequeñísimas, líquidas o sólidas, que provienen de fenómenos naturales, como la erosión del viento sobre la tierra, erupciones volcánicas, rompimiento de las olas o incendios forestales.

La humanidad ha incrementado la cantidad y diversidad de los aerosoles, sobre todo en las grandes ciudades. Una enorme cantidad de partículas contaminantes que provienen principalmente de la quema de todo tipo de combustibles; dichas partículas provocan daños a la salud, en especial afecciones respiratorias.

Pero algunos químicos atmosféricos han descubierto, al realizar algunos cálculos que existe algunos efectos positivos de los contaminantes.

Al cuantificar la cantidad de aerosoles existentes se ha calculado el nivel de radiación que absorben. Una conclusión que se ha inferido es que, sin el enfriamiento que provocan los aerosoles, para el año 2100 la temperatura del planeta llegaría a aumentar entre 6 y 10°C.

Las partículas de aerosol, a su vez, favorecen que alrededor de ellas se condensen moléculas de agua, lo que da lugar a la formación de nubes. Este es otro factor cuya acción sobre el clima aún debe cuantificarse.

Otras conclusiones refieren las afectaciones del clima, si se llegaran a eliminar todos los aerosoles generados por el hombre.

 

Información tomada del libro “400 pequeñas dosis de ciencia, UNAM”

 

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

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