¿Alguna vez ha oído hablar del efecto Mozart, según el cual escuchar música clásica mejora en los niños la habilidad de razonar sobre las relaciones espaciales y otras tareas no verbales? Se ha demostrado que esto no es cierto; Sin embargo, aprender a tocar un instrumento, o cantar, sí ayuda a aumentar el coeficiente intelectual.

Los niños de seis años que tomaron lecciones de piano o canto incrementaron en promedio 7 puntos su IQ. Otros pequeños de la misma edad, que tomaron clases de actuación u otras asignaturas, mostraron un aumento general de 4.3 puntos en este índice.

Según los investigadores, las clases de música suponen la presencia de experiencias que tienen un efecto positivo en la percepción, en particular durante la infancia, cuando el desarrollo cerebral es sensible a la influencia ambiental.

El entrenamiento musical exige conceder atención a largos periodos para leer las notas, memorizar los pasajes largos y dominar habilidades motoras finas.

Aún no se sabe qué aspectos de la educación musical llevan a esta mejoría en el IQ. Las investigaciones futuras requerirán explorar la influencia sobre la inteligencia de facetas específicas del adiestramiento musical.

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

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