500 años antes de nuestra era, el filósofo y matemático, Pitágoras, descubrió que para que los sonidos producidos por la vibración de las cuerdas de un “Laúd”, fueran gratos al oído, debía de existir una correspondencia de números sencillos entre la longitud de las cuerdas que vibran una tras otra, es decir, una relación de 1 a 2 o de 3 a 2.

El filósofo también hizo referencia a lo que se conoce como proporción aurea; aquellas imágenes que se enmarcan en un rectángulo cuyos lados tiene la relación matemática de 1 a 1. 618, las cuales provocan emociones positivas y gran atracción, en otras palabras, resultan bellas para el hombre.

Por otra parte, Leonardo Da Vinci, describió las proporciones matemáticas del cuerpo humano perfecto, en su obra, El hombre de Vitrubio.

Hace algunos años un cirujano plástico, dedicado a la reconstrucción de deformaciones faciales congénitas o causadas por accidentes, tuvo la inquietud de buscar la relación matemática que hay detrás de los rostros considerados como los más bellos. Entre sus descubrimientos encontró que la boca es 1618 veces más ancha que la nariz y la boca tiene entre sus lados la misma relación. Esto quiere decir que la proporción aurea a la que Pitágoras hace referencia en sus estudios, se presenta y es responsable de crear emociones positivas y de atracción en los rostros que son considerados como bellos para la vista del ser humano.

 

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

 

Información tomada del libro: Pequeñas dosis de ciencia,UNAM

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