Fedor Mijailovich Dostoievski nació el 11 de noviembre de 1821 en Moscú, Rusia. Fue el segundo de siete hijos de María Fiodorovna Nechaieva y Mijaíl Andreievich, médico militar retirado que tomó un cargo en el Hospital de María para indigentes, ubicado en uno de los barrios más pobres de la capital rusa.

La minúscula vivienda familiar quedaba en el mismo edificio donde funcionaba el manicomio, frente al cementerio y donde se alzaba el patíbulo en el que se ejecutaba a los reos condenados.

En ese lóbrego escenario, la infancia de Fedor Dostoievski transcurrió solitaria y triste, bajo la tiranía de un padre duro y aficionado a la bebida.

Su madre, por el contrario, era de carácter bondadoso y muy devota. Introdujo a sus hijos en el arte y la literatura, ya que recibieron su primera educación en casa.

Cuando Fedor tenía seis años, su padre fue condecorado con la Orden de Santa Ana y nombrado asesor colegiado. Él y sus hijos fueron incluídos en el registro de la nobleza hereditaria de Moscú, obteniendo el derecho de adquirir propiedades y sirvientes.

Andreievich pasó a ser dueño de dos aldeas y unas 100 personas en la provincia de Tula; resultó ser una mala inversión, debido al mal estado de las propiedades.

Fedor y su hermano mayor Mijaíl ingresaron al pensionado de Chermak, donde estaban los mejores profesores de Moscú. El doctor en Letras Davidov avivó las inquietudes literarias del pequeño, analizando la literatura rusa de su tiempo.

Cuando Fedor tenía 16 años, su madre murió de una tisis galopante, a la edad de 37. Meses después, él y Mijaíl presentaron los exámenes de admisión para la Escuela de Ingenieros Militares en San Petersburgo. Mijaíl fue rechazado por motivos de salud y Fedor fue aceptado, aunque sin beca.

Los estudios técnicos le aburrían y llevó una vida solitaria, refugiado en la literatura. Empleaba su tiempo libre en leer autores rusos y extranjeros como Goethe, Shakespeare, Víctor Hugo y Balzac.

Al enviudar, su padre se retiró a sus propiedades, en medio de una gran precariedad económica. Debido a su carácter autoritario y su violento alcoholismo, se ganó el odio de sus siervos.

Poco después, fue torturado y asesinado por un grupo de campesinos. Fedor estuvo a punto de perder la razón al sentir ese crimen como suyo, por haberlo deseado inconscientemente. A los 17 años, tuvo su primera crisis de epilepsia.

La familia de la hermana de su madre, los Kumanin, que habían pagado algunos gastos de los Dostoievski, se hicieron cargo de los huérfanos y administrar la hacienda.

A los 20 años, tras aprobar los exámenes, Dostoievski fue ascendido a alférez ingeniero de campo. Esto le dio mayor movilidad social y un contacto más directo con el mundo literario.

Al terminar la carrera militar fue destinado, como subteniente, al servicio de topografía del Cuerpo de Ingenieros de San Petersburgo. El joven comenzó a tener deudas, por su afición al juego y una vida mal administrada.

El escritor francés Honorato de Balzac visitó San Petersburgo. Dostoievski, quien había ganado algún dinero haciendo pequeñas traducciones, concibió la idea de traducir su novela Eugenia Grandet para saldar una deuda de 300 rublos con un usurero. También tradujo a George  Sand, la amante de Chopin.

Este trabajo despertó su vocación y poco después pidió la excedencia del ejército, para dedicarse exclusivamente a la literatura. Escribió a su hermano, diciéndole que estaba acabando su primera novela, que publicó poco después.

Pobre gente, una desgraciada historia de amor que presenta a los pobres como víctimas de sus terribles circunstancias, era novedosa; añadía una dimensión psicológica al analizar los conflictos del protagonista, observándolos desde su propio interior.

La novela fue recibida con una crítica entusiasta, que llamó a Dostoievski “el nuevo Gogol”. Este éxito le abrió las puertas de los salones literarios, donde se relacionó con los grandes escritores que se encontraban en San Petersburgo, editores y críticos.

En El doble y otros 13 cuentos que escribió durante los siguientes tres años, el autor ruso continuó explorando las humillaciones y el consecuente comportamiento de los desheredados. Le dieron fama, pero decepcionaron a la crítica.

El amor propio de Dostoievski se dolió por el desprecio de los críticos y empezó a escribir la novela Nietochska Nezvanova. Conforme la creaba, iba publicándola en Apuntes Patrios. Sin embargo, su redacción quedó inconclusa y no pudo terminarla hasta 11 años después. En 1849, su carrera literaria quedó fatalmente interrumpida.

Fedor Dostoievski se había unido a un grupo de jóvenes intelectuales que leían y debatían las teorías de escritores socialistas franceses, prohibidos en la Rusia zarista de Nicolás I.

En sus reuniones secretas se infiltró un informador de la policía y todo el grupo fue detenido y enviado a prisión. De los 123 detenidos del círculo socialista de Petrashevski, 21 fueron condenados a muerte por sus crímenes políticos; entre ellos, Dostoievski.

Tras ocho meses de reclusión en la fortaleza de Pedro y Pablo, fueron conducidos frente al pelotón. Ya estaban los reos vendados, esperando los disparos, cuando en el último momento les conmutaron la pena máxima por el exilio. Este simulacro de fusilamiento aumentó las frecuentes crisis nerviosas del escritor.

Dostoievski fue sentenciado a cuatro años de trabajos forzados en Siberia y servir posteriormente como soldado. Ingresó al penal a los 29 años. Las tensiones le provocaron más ataques de epilepsia, que sufrió el resto de su vida.

Cuando concluyó la condena, según dictaba la pena, ingresó como soldado raso en un batallón de Mongolia. Aunque el ambiente no era mejor que en el penal, podía leer y se dedicó a recuperar el tiempo perdido, poniéndose al día en la actualidad literaria.

Conforme pasó el tiempo, tuvo una habitación propia, donde de noche podía escribir. Frecuentaba la casa de un funcionario de aduanas tuberculoso y alcohólico, Isaev, de cuya mujer se enamoró. Tras enviudar, María Dmitrievna Isaeva, con un hijo, se casó con Dostoievski en 1857, cuando el escritor tenía 36 años.

Meses después, el zar Alejandro II ordenó una amnistía que permitió al escritor recuperar su nobleza y volver a publicar sus obras. Tras la lectura de la Biblia en prisión rechazó el ateísmo socialista que había practicado en su juventud. Las enseñanzas de Jesús se convirtieron en la confirmación de las ideas éticas y la posibilidad de la salvación a través del sufrimiento.

La brutalidad de los delincuentes que conoció, salpicada por gestos de valentía, generosidad y nobleza, le ayudó a profundizar en su conocimiento de la complejidad del espíritu humano.

En 1859 llegó su licencia, con grado de teniente, junto con el permiso de residir en cualquier lugar excepto San Petersburgo y Moscú. En Tver publicó El sueño del tío y La aldea de Stepanchikovo y sus habitantes, obras con las que intentó recuperar el nombre perdido. Las revistas no lo acogieron bien.

Tras diez años de confinamiento, profundamente cambiado por un espíritu de resignación cristiana y conservadurismo, Fedor Dostoievski fue autorizado para regresar a San Petersburgo con su familia. Su esposa, enferma de tuberculosis, no lo hacía feliz.

No encontró a ninguno de sus antiguos amigos ni eco alguno de su fama, pero retomó su carrera literaria, lanzando una publicación mensual en colaboración con su hermano Mijaíl, llamada Tiempo.

Publicó, en capítulos, Memorias de la Casa Muerta, recogiendo ejemplos y personajes auténticos de lo que conoció en Siberia, denunciando las condiciones infrahumanas de los presos, que él había sufrido directamente.

A los 41 años, Dostoievski viajó por primera vez al extranjero, sueño largamente acariciado. Visitó Francia, Inglaterra, Suiza e Italia, donde comenzaron sus relaciones amorosas con Polina Suslova.

Su experiencia quedó reflejada en Notas de invierno sobre impresiones de verano, ensayo que describe la monotonía cultural de la Europa Occidental.

Cuando la revista Tiempo fue clausurada por un artículo supuestamente subversivo que publicó, los hermanos lanzaron Época, otra revista de corta vida. En ella publicó el comienzo de su única novela filosófica, Memorias del subsuelo.

El escritor viajó a París para encontrarse con Polina, con quien visitó de nuevo Italia. Se separaron y Dostoievski volvió a Moscú donde, tras su larga enfermedad, murió su esposa María.

Poco después falleció también su querido hermano Mijaíl, cuyas deudas financieras tuvo pagar, quedando en la ruina. Muy afectado por la desgracia, se hizo cargo de su familia, que quedó desamparada. Aunque trabajaba infatigablemente en la revista, no lograba sacarla adelante y las deudas lo agobiaban.

Para colmo, el juego le provocó más disgustos y se embarcó en negocios poco provechosos, como la venta anticipada de una obra al editor Stellovski. Si el escritor no le daba la novela en el plazo de un año, el editor se quedaría con los derechos de toda su obra.

Dos meses antes de cumplirse ese plazo, Dostoievski le presentó El jugador, obra de gran interés autobiográfico, basada en su propia afición por el juego y pasión por la ruleta.

Para transcribirla, contrató los servicios de una mecanógrafa, Anna Snitkina. Según se cuenta, el escritor se la dictó en tan solo dos semanas.

Ofreció a Katkov, director de El Mensajero Ruso, otra novela: la “síntesis psicológica de un crimen”. Katkov aceptó, dándole un anticipo de 300 rublos. Dostoievski le pidió a la mecanógrafa que le ayudara a escribir Crimen y castigo, que fue publicándose por entregas, con gran aceptación de críticos y público.

Tras esas sesiones maratónicas de trabajo, Anna Snitkina y Fedor Dostoievski terminaron enamorados y se casaron. Con ella, el escritor alcanzó por fin felicidad y satisfacción.

Sus familiares tenían cada vez más exigencias económicas, los acreedores reducían el cerco y Ana decidió poner fin a la situación, vendiendo toda su dote.

Para escapar, el matrimonio se marchó a Europa, en un viaje que duró cuatro años. En este periodo, consiguió finalizar Crimen y castigo, probablemente su mejor novela.

Hubo momentos oscuros por los frecuentes ataques epilépticos de Dostoievski, sus recaídas en el juego y la muerte de Sofía, la hija que tuvieron en Ginebra, Suiza, a los dos meses de nacida.

La pareja se trasladó a Florencia, Viena, Praga y Dresden, donde nació su segundo hijo, Lubov. Con la promesa de una nueva novela, Katkov le adelantó 500 rublos para volver a Moscú. Poco después tuvieron otro hijo, Fedor.

De vuelta en Rusia los asaltaron los acreedores y de nuevo Ana los enfrentó, poniendo orden en la economía familiar. El escritor, de 52 años, había obtenido ya el reconocimiento internacional, gozaba de gran prestigio y participó activamente en la vida social e intelectual de la época.

Dirigió El Ciudadano, una revista reaccionaria. En ella escribía el Diario de un escritor, donde defendía el nacionalismo ruso en torno a la fe ortodoxa y opuesto a la decadencia de Europa Occidental. Fue arrestado, por violar regulaciones de la censura.

Apareció El adolescente y empezó a publicarse Los hermanos Karamazov, considerada como una de las grandes obras maestras de la literatura universal.

Esta novela constituye la expresión artística más notable de la habilidad del escritor ruso para mostrar su profundo conocimiento del ser humano y sus conflictos.

Fedor Mijailovich Dostoievski murió repentinamente en San Petersburgo el 28 de enero de 1881, a los 59 años, víctima de una hemorragia pulmonar. Fue sepultado en el cementerio del Monasterio Alexander Nevsky.

Dostoievski es uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos. Escudriñó hasta el fondo de la mente y el corazón humanos, anticipándose a la moderna psicología.

Su obra narrativa ejerció una profunda influencia en todos los ámbitos de la cultura moderna y preparó el camino para la literatura del siglo XX.

Investigación y guion: Conti Gonzalez Báez

 

 

 

 

Compartir

Comentarios