El gran músico Mozart, el extraordinario futbolista Messi, o la genialidad de Albert Einstein, ¿son talentos con los que nacieron o su dotes se desarrollaron con el tiempo?

Psicólogos que se han dedicado ha buscar la respuesta aseguran que detrás de aquellos que sobresalen en algún ámbito como el deporte, el arte o la ciencia, existen años de un aprendizaje logrado tras practicar intensamente en su área de trabajo.

Por medio de una resonancia magnética funcional compararon la actividad cerebral de un ajedrecista novato y la de un experto mientras resolvían un mismo problema.

En el jugador novato se observó una actividad en el área media del lóbulo temporal, lo cual indica que estaba analizando un movimiento de fichas inusual y nuevo para él.

Por otro, en el jugador experto se activaron las cortezas frontales y parietales, lo que supone estaba recobrando información almacenada en su memoria de largo plazo.

El individuo experimentado reúne pequeños trozos de conocimiento en paquetes. Por su parte el aprendiz trabaja con trozos aislados de conocimiento.

Los datos obtenido, muestran que el genio no se nace, se hace a base de trabajo y práctica intensa en su área.

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

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