La Torre Eiffel, diseñada por el ingeniero francés Alexandre Gustave Eiffel, fue construida en dos años, dos meses y dos días, con un costo de 7,800,000 francos de oro.

50 ingenieros y 300 trabajadores se encargaron de colocar 18,038 piezas de metal y 2,500,000 remaches. Otros 121 obreros realizaron diversas tareas en la obra.

Fue abierta al público el 15 de mayo de 1889, durante la Exposición Universal de París para celebrar el Centenario de la Revolución Francesa.

Se dice que uno de sus principales detractores, el novelista Guy de Maupassant, comía todos los días en el restaurante de la torre. Cuando le preguntaron por qué, si la odiaba tanto, dijo que era el único lugar de París donde no podía verla.

Con un peso de 10,000 toneladas, la Torre Eiffel es un prodigio de la ingeniería. Su base mide 125 metros cuadrados y tiene una altura total de 324 metros; 300 de la estructura y 24 de la antena, añadida muchos años después. Fue la estructura más alta del mundo hasta 1930, cuando se construyó el Edificio Chrysler en Nueva York.

Bajo la primera plataforma están grabados los nombres de 72 científicos, ingenieros e industriales franceses, elegidos por Eiffel. Entre ellos podemos mencionar a Ampere, Becquerel, Borda, Broca, Carnot, Coriolis, Coulomb, Daguerre, Foucault, Gay-Lussac, Lagrange, Laplace y Lavoisier.

Hay 1,665 escalones de la base a la cúspide, pero desde el segundo piso las escaleras están cerradas al público. Cuenta con dos elevadores, que realizan 100 viajes redondos al día, uno cada 8 minutos.

Cuando los nazis ocuparon París en 1940, los franceses cortaron los cables de los elevadores para que Hitler tuviera que subir los 1,665 escalones. Explicaron que era imposible conseguir las partes necesarias para repararlos debido a la guerra, aunque horas después de la partida de los invasores ya estaban funcionando.

Los soldados alemanes colocaron una esvástica o cruz gamada en la cúspide, pero la bandera era demasiado grande y se cayó horas después, por lo que tuvieron que volver a subir para poner una más pequeña. El Führer prefirió quedarse abajo.

Durante la ocupación, un francés escaló la torre para izar la bandera francesa. En agosto de 1944, cuando los aliados estaban cerca de la capital, Hitler ordenó al general Dietrich von Choltitz demoler la torre. El gobernador militar de París desobedeció la orden, porque no quería pasar a la historia como el hombre que destruyó la Torre Eiffel.

En la noche de su inauguración, 10 000 lámparas de gas adornaron la aguja y plataformas de la Torre Eiffel. Once años después, en 1900, llegó la electricidad y contó con 3 200 lámparas iluminando su imponente estructura.

De 1925 a 1936 la torre tuvo un anuncio luminoso de Citroën con 250,000 focos de colores, visible a 30 km. En 1985 fue inaugurado un nuevo sistema de iluminación.

Al año siguiente, cuando París sufrió una ola de actividad terrorista, un conserje descubrió una bomba en la punta de la Torre Eiffel. Afortunadamente pudo ser desactivada, ya que tenía suficiente potencia para volar, por lo menos, toda la parte superior.

Para recibir el Año Nuevo 2000 fue adornada con 20 000 focos y cuatro potentes faros en la cúspide. La Celebración del Milenio culminó con miles de fuegos artificiales estallando desde todos los puntos de la torre.

Recientemente, la Torre Eiffel fue candidata en la elección de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Aunque no ganó, es el monumento más visitado del mundo.

Millones de personas viajan a París para conocerla. Desde su inauguración hasta nuestros días, ha recibido a más de 230 millones de visitantes.

En la planta baja está la imponente maquinaria hidráulica del ascensor, diseñada por Gustave Eiffel y un busto del constructor, esculpido por Antoine Bourdelle. En la primera planta hay un tramo de la histórica escalera de caracol original, que luego fue reemplazada, así como un museo.

En la segunda planta se encuentra el lujoso restaurante Jules Verne y el Pozo de la Visión, con una ccristalera que ofrece una vista profunda hacia el suelo, ideal para tomar fotos si no se padece de vértigo.

La cima es un privilegiado mirador para disfrutar de la Ciudad Luz. En un día despejado, existe una visibilidad de 67 km. Ahí se encuentra una reconstrucción de la oficina original de Gustave Eiffel y hay un bar de champagne, para brindar por todo lo alto.

En 2014, la Torre Eiffel festejó su 125 aniversario con exposiciones especiales, actividades digitales y concursos en línea, siempre a la vanguardia tecnológica como su creador.

 

Investigación y guión: Conti González Báez

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