Jean Dausset es uno de los grandes nombres en la investigación de la inmunología humana. Sus avances abrieron la puerta a los trasplantes de órganos y le valieron el Nobel de Medicina o Fisiología en 1980.

Henri Dausset, médico y capitán del ejército francés durante la Primera Guerra Mundial, había enviado a su esposa y sus tres hijos a Toulouse. Allí nació Jean, el 19 de octubre de 1916.

Al terminar el conflicto bélico, su padre trabajó como fisioterapista y reumatólogo. Jean pasó su primera infancia en Biarritz y a los 11 años su familia se estableció en París, donde cursó el bachillerato en el área de Matemáticas.

El éxito paterno como pionero de la reumatología en Francia influyó en la elección de su carrera, Medicina. Sus estudios progresaron hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando fueron interrumpidos.

Jean Dausset fue movilizado en 1939 y al año siguiente regresó de la campaña francesa a la capital, ocupada por el ejército alemán. Dedicó todo su tiempo a preparar el difícil examen de oposición para obtener el título de interno en los hospitales de París.

Al obtenerlo, inmediatamente partió para unirse como médico a las fuerzas francesas en el Norte de África. Durante la campaña de Túnez, realizó transfusiones de sangre a los soldados. Fue su primera introducción a la inmunohematología.

En 1944 regresó a París, ciudad ya liberada; fue responsable de recolectar muestras de sangre, trabajando en el Centro Regional de Transfusión de Sangre del Hospital Saint-Antoine.

Al terminar la contienda, comenzó sus investigaciones sobre transfusiones sanguíneas en colaboración con el profesor Marcel Bessis, quien acababa de desarrollar un estudio sobre el intercambio de sangre en bebés recién nacidos y adultos.

Pasó mucho tiempo tratando a mujeres que padecían anuria o cese de secreción urinaria después de maniobras abortivas, las cuales les habían provocado septicemia. Este fue su primer contacto con las fallas renales.

Su práctica clínica estaba orientada a la hematología y la pediatría, con una constante atracción hacia el laboratorio. En 1948 ganó una beca del Plan Marshall de Estados Unidos, para recibir entrenamiento en el Hospital Infantil de Boston, Massachusetts. Trabajó en los laboratorios de la Escuela de Medicina de Harvard.

Al regresar a Francia, Dausset volvió a trabajar en el Centro Regional de Transfusión de Sangre y se interesó por las nuevas técnicas inmunohematológicas para los glóbulos rojos. Decidió aplicarlas también para glóbulos blancos y plaquetas, realizando diversas investigaciones sobre anticuerpos.

En 1958, como jefe del Laboratorio de Inmunohematología, logró explicar el motivo por el cual algunos tejidos eran rechazados por los cuerpos de ciertos pacientes.

Descubrió el sistema de Antígenos Leucocitarios Humanos o Human Leucocyte Antigen, HLA por sus siglas en inglés. Mucho más complejo que los grupos sanguíneos, permite verificar la compatibilidad entre donante y receptor en un trasplante de órgano.

El HLA, considerado como una “huella digital” de los tejidos, permitió comprender la respuesta inmunitaria de las células y abrió el camino de una medicina capaz de prever las variaciones genéticas. Esta tarjeta de identificación biológica tuvo también repercusiones en el estudio antropológico de grupos humanos.

Preocupado por la situación de la investigación médica en Francia, junto con el profesor Robert Debré decidió instituir reformas radicales en las estructuras hospitalarias y universitarias.

Su trabajo como asesor del Ministerio Nacional de Educación duró tres años y culminó con la introducción de una ley para establecer empleos de tiempo completo en los hospitales franceses y llevar a estos profesores de ciencias básicas.

Esta reforma supuso la creación de los Centros Hospitalarios Universitarios y permitió un gran avance en la investigación médica de Francia. Pese a los problemas administrativos que tuvo que resolver, nunca abandonó su trabajo en el laboratorio.

Gracias a los admirables donantes y receptores voluntarios de sangre y piel, injertados bajo el cuidado del profesor F. T. Rapaport, fueron establecidas las correlaciones entre la supervivencia de los injertos y la compatibilidad de los tejidos.

En 1963, Jean Dausset fue nombrado profesor de Hematología en la Facultad de Medicina de la Universidad de París y jefe del Departamento de Inmunología del Hospital Saint-Louis.

Ese mismo año se casó con la española Rosa Mayoral, originaria de Madrid. La pareja tuvo dos hijos, Henri e Irène. Con el matrimonio surgió el gran amor del científico por la patria de su esposa, España.

Dausset participó en la creación del Instituto de Investigación de Enfermedades Sanguíneas y fue director asistente hasta 1968. Luego dirigió la Unidad de Investigación de Inmunogenética en Trasplantes Humanos. En 1969 fundó la asociación France-Transplant, que presidió durante 20 años.

En 1977 fue nombrado titular de la cátedra de Medicina Experimental del Colegio de Francia, pero su laboratorio de investigación permaneció en el Hospital Saint-Louis.

Estuvo también en el consejo científico del Instituto Pasteur, fue miembro de la Academia Francesa de Medicina y otras academias científicas en varios países del mundo.

Jean Dausset recibió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1980, el cual compartió con los médicos estadounidenses Baruj Benacerraf y George Davis Snell, “por sus descubrimientos sobre las estructuras genéticamente determinadas en la superficie de las células, que regulan las reacciones inmunológicas”.

Los tres galardonados dedicaron su vida a los estudios sobre el sistema HLA, que regula la compatibilidad de tejidos, un elemento esencial para entender el mecanismo de rechazo de los trasplantes.

Gracias al dinero del Premio Nobel y a un teletón de la Televisión Francesa, el profesor Dausset pudo crear en 1984 el Centro de Estudios del Polimorfismo Humano (CEPH), que pronto se convirtió en la Fundación Jean Dausset-CEPH.

Él y sus colaboradores trabajaron con familias numerosas para estudiar el sistema HLA, lo que les permitió identificar marcadores relacionados con enfermedades genéticas y publicar el primer mapa del genoma humano.

Las familias de la Fundación Jean Dausset, con varios miembros nonagenarios y algunos centenarios, son una referencia para la comunidad científica internacional. Además, un exhaustivo estudio de las poblaciones de todo el mundo continúa en proceso.

Dausset presidió el Registro de Donantes de Médula Ósea de Francia. En coordinación con registros similares en otros países, este instituto busca, entre 9 millones de voluntarios de todo el mundo, al donador compatible, o si es posible idéntico, para un paciente que necesita un trasplante.

También presidió el Movimiento Universal de Responsabilidad Científica y la Academia Mundial del Agua. Se manifestó en contra de la posibilidad de patentar genes y se mostró preocupado por la escasez de agua dulce en el planeta.

Fue miembro del Comité de Bioética de la UNESCO. Recibió numerosos reconocimientos internacionales, así como doctorados honoris causa de 14 universidades en Europa y América.

Además de sus intereses científicos, tuvo dos pasiones en la vida: su familia y el arte plástico contemporáneo. El médico presidió en los años 90 el Consejo Cultural del Museo de las Lenguas del Mundo.

En 2000 donó su legado científico al Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia, donde permanece expuesto junto a los trabajos de sus colegas Severo Ochoa y Santiago Ramón y Cajal. La razón de esta donación fue que su esposa, Rosa Mayoral, vivió varios años en Valencia durante la Guerra Civil.

Jean Dausset murió por complicaciones de una neumonía el 6 de junio de 2009, a los 92 años, en su casa de Palma de Mallorca, España, donde vivió sus últimos años.

El mundo entero le debe mucho a este médico francés y ciudadano del mundo, cuyos descubrimientos permiten salvar millones de vidas gracias a los avances en trasplantes de órganos, cada vez más cotidianos y exitosos.

 

Investigación y guión: Conti González Báez

Compartir

Comentarios