Giovanni Domenico Cassini nació en Perinaldo, una aldea cerca de San Remo en la República de Génova, actual Italia, el 8 de junio de 1625.

Estudió en el colegio jesuita de Génova y en el seminario de San Fructuoso. Desde joven se interesó por la Astronomía y los instrumentos; rápidamente destacó por su habilidad e inteligencia.

Vivió en una época efervescente, donde gracias a la invención del telescopio y al terremoto intelectual que significó la publicación del modelo heliocéntrico de Nicolás Copérnico, la ciencia de la Astronomía adquirió gran importancia.

Comenzó a trabajar en el Observatorio Panzano y a los 25 años sucedió en la cátedra de Astronomía de la Universidad de Bolonia al Padre Buenaventura Cavalieri, quien fue el primero en exponer en lecciones públicas el sistema de Copérnico y los descubrimientos de Galileo.

Durante los 19 años que Cassini residió en Bolonia, dio un gran impulso a los estudios astronómicos, con modestos medios, preocupándose además de problemas hidráulicos y militares.

Cassini fue el creador de la astronomía física. Por primera vez dirigió sus instrumentos para averiguar la naturaleza física de los planetas y no meramente sus posiciones en el cielo. En lugar de la Geometría y Trigonometría, aplicó la física al cosmos.

Utilizando telescopios mayores, que en su época comenzaron a estar disponibles, Cassini se dedicó al estudio de los planetas, emprendiendo observaciones sistemáticas de sus superficies.

Entre sus logros astronómicos iniciales destaca la solución del problema, juzgado insoluble por Kepler, de encontrar directa y geométricamente el apogeo y la excentricidad de un planeta. Determinó la oblicuidad de la eclíptica como 23 grados 29 minutos, solo un par de minutos mayor que el valor actual.

Observó manchas sobre el disco de Marte que le permitieron darse cuenta que el planeta rota en torno a un eje y midió su período en 24 horas 40 minutos, sólo 3 minutos mayor que el periodo verdadero. Esta determinación es notablemente precisa, sobre todo pensando en las limitaciones del telescopio de Cassini.

Cassini fue el primero en hacer una descripción exacta de las bandas y las manchas que presenta la superficie de Júpiter. Hizo una descripción de la gran mancha roja que tanto ha intrigado a los astrónomos, cuyo misterio apenas se empieza a desentrañar.

Descubrió que Júpiter es un planeta con un notable achatamiento y observó pequeñas manchas oscuras sobre su superficie que interpretó correctamente como la sombra arrojada por los satélites al pasar frente al planeta. Calculó las configuraciones de los satélites y sus eclipses.

Cassini compiló las tablas de las posiciones de los satélites galileanos de Júpiter por varios años, las cuales fueron utilizadas por el astrónomo danés Ole Romer para establecer el valor de la velocidad de la luz, que hasta esa fecha se creía infinita.

En 1669, luego de conocer sobre sus trabajos y descubrimientos, el rey de Francia Luis XVI lo invitó a París para unirse a la recién formada Academia Real de Ciencias.

Cassini criticó el proyecto del nuevo observatorio que estaba en construcción, por carecer de sentido común para la astronomía. Desgraciadamente, el rey mantuvo su confianza en Perrault, el arquitecto, y los planos no fueron modificados, de lo que resultó un edificio imponente, pero muy poco práctico.

Dos años después, Giovanni Domenico Cassini asumió el cargo de director del Observatorio de París y en 1673, a los 48 años, se hizo ciudadano francés, cambiando su nombre por Jean-Dominique. Nunca retornó a Italia.

La fama inicial del Observatorio de París estuvo indisolublemente ligada al nombre de Cassini, quien dedicó sus esfuerzos a la observación de Saturno, planeta traído a primer plano por los descubrimientos de Christiaan Huygens.

Cassini reafirmó su reputación descubriendo un segundo satélite de Saturno, Japeto. Un año más tarde encontró un tercer satélite, Rhea. Hubo de transcurrir más de una década para que la noche del 21 de marzo de 1684 descubriera un cuarto y un quinto satélites de Saturno, Thetis y Dione.

Gracias a su agudeza visual extraordinaria, fue capaz de detectar que el anillo de Saturno presenta una división, vista como un espacio negro en su centro, que hace que sea doble, con un anillo interno y otro externo.

Desde entonces, se conoce como la División de Cassini, quien sugirió que el anillo está formado por un enjambre de pequeños cuerpos que giran en torno al planeta central. Esta hipótesis fue plenamente confirmada por el espectrógrafo dos siglos después y constituye el punto de partida de la teoría actual del anillo.

En 1683, Jean-Dominique Cassini comenzó sus mediciones de la Tierra, concluyendo que nuestro planeta es alongado, como una pelota de rugby.

Un astrónomo del Observatorio de París, Jean Richer, emprendió una expedición a Cayena, capital de la Guyana Francesa para observar al planeta Marte, en su oposición de 1672. Observaciones de Richer en Cayena y Cassini en París permitieron, por triangulación, obtener la distancia a Marte en kilómetros.

La expedición de Richer descubrió que el reloj de péndulo, que estaba perfectamente regulado en París, atrasaba dos y medio minutos diarios en Cayena. Richer se vio obligado a acortar su longitud y posteriormente, al regresar a París, alargarlo a su longitud original. Explicó el fenómeno admitiendo que la Tierra no es perfectamente esférica, sino achatada en los polos.

Cassini no admitió esa explicación y, basándose en ciertas mediciones hechas por él en Francia, sostuvo la tesis contraria: la Tierra sería un elipsoide girando por su eje mayor, es decir, el diámetro polar era mayor que el ecuatorial.

Eso provocó una seria disputa con Issac Newton y Christiaan Huygens, quienes aceptaron la explicación de Richer. La disputa se resolvió después en contra de Cassini, mediante expediciones a Laponia y Perú para medir un arco de 1 grado.

A pesar de sus aportes a la ciencia, Cassini fue un astrónomo muy conservador y cometió otros errores, como creer que los cometas eran emanaciones terrestres. No aceptó la forma elíptica de las órbitas keplerianas, sugiriendo que la figura era oval, óvalo que el llamó, modestamente, una cassinoide. Además, se opuso enérgicamente a la Teoría de la Gravitación Universal de Newton.

Pese a esos errores, Jean-Dominique Cassini será siempre recordado por sus grandes descubrimientos y por haber sido el iniciador de la astronomía física.

Su hijo Jacques, su nieto Cesar François y su bisnieto Jacques Dominique Cassini, Conde de Thury, lo sucedieron en el cargo de Director, el cual perdió su bisnieto con la Revolución Francesa. Los últimos dos Cassini se dedicaron a la geografía matemática, realizando la primera carta topográfica de Francia.

De la dinastía Cassini, su fundador Jean-Dominique es sin duda el de mayor jerarquía. Tras cuarenta años de observar el cielo, el ilustre científico quedó completamente ciego y murió en París, Francia, el 14 de septiembre de 1712, a los 87 años.

En su honor han sido nombrados un cráter en la Luna y la misión espacial Cassini-Huygens, un proyecto de la NASA y la ESA con la colaboración de la ASI, que la semana pasada llegó a su fin.

Investigación y guion: Conti González Báez

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