Se creía hasta hace poco tiempo que en Egipto antiguo, para curar enfermedades se recurría sólo a oraciones y conjuros mágicos y, por tanto, no era considerada verdadera práctica médica.

Una investigadora, especialista en egiptología biomédica, realizó en años recientes una investigación de las 877 recetas médicas que aparecen en el Papiro Ebers, escrito hace 3500 años. En ellas se especifican ingredientes e indicaciones de aplicación. Sin embargo, la dificultad de la traducción había impedido conocer la identidad de los ingredientes.

Uno de los principales objetivos de la investigación fue relacionar los ingredientes, ( casi todos de origen vegetal), con las plantas del Egipto antiguo y con los que se importaban de otras partes del mundo.

Se encontró que el 62% de los ingredientes que nombra el Papiro son conocidos actualmente y algunos de ellos aún se emplean como medicamento. Además, el uso que se les daba coincide con la aplicación moderna de los mismos, y su preparación farmacéutica era muy semejante a la actual.

Este descubrimiento cambia totalmente la historia de la medicina; sin duda hace 3500 años en Egipto había verdaderos médicos y no solo brujos como se creía.

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