Desde muy pequeña, Isabel tuvo el acercamiento con las libros gracias a su padre, Tomás Allende, diplomático chileno, que le inculcó la afición de las letras.

Cursó estudios de periodismo, profesión que la llevaría a a iniciarse a la escritura de obras de teatro y cuentos infantiles, trabajó como redactora y columnista en la prensa escrita y la televisión.

A mediados del 1960, Isabel entró a formar parte de la sección chilena de la FAO, la organización de las Naciones Unidas que se ocupa de la mejora del nivel de vida de la población mediante un exhaustivo aprovechamiento de las posibilidades de cada zona.

Contrajo matrimonio con Miguel Frías, con el que procreo dos hijos; Paula (que falleció víctima de porfiria, en 1992) y Nicolás. se divorciaron en 1987.

Tras el golpe militar chileno encabezado por Pinochet en 1973,  y la muerte de su tío el entonces presidente, Salvador Allende. Isabel decidió abandonar su país para instalarse en Caracas, donde comenzó su producción literaria.

Tras ser recibida por la crítica y el público como una novela tan grande como lo es, Cien años de soledad de García Marqués, La casa de los espíritus, de Isabel Allende, se convirtió de inmediato en un best-seller en numerosos países del subcontinente americano.

Para conocer mejor la esencia de la escritora chilena, te dejamos algunas de sus frases que reflejan su sensibilidad ante los hechos de la vida.

 

1.- La biblioteca está habitada por espíritus que salen de las páginas en la noche.

2.- Escribe lo que no debe ser olvidado.

3.- Nuestros demonios pierden su poder cuando los sacamos de las profundidades donde se esconden y los miramos a la cara en plena luz del día.

4.- No tengo que agradar a todos, sólo a los que realmente me importan, que no son muchos.

5.- El primer amor es como el sarampión, siempre deja una cicatriz.

6.- La fuente de mis dificultades siempre ha sido la misma: una incapacidad para aceptar lo que a los demás les parece natural, y una tendencia irresistible a expresar opiniones que nadie quiere oír.

7.-Silencio antes de nacer, silencio después de la muerte: la vida no es más que ruido entre dos silencios insondables.

8.- La felicidad no es exuberante ni bulliciosa, como el placer o la alegría. Es silenciosa, tranquila, suave, es un estado interno de satisfacción que empieza por amarse a sí mismo.

9- ¿Cuántas veces te he dicho que no creas todo lo que oyes? Busca la verdad por ti mismo.

10.-He visto a muchas personas que hablan sin pensar, sin darse cuenta de que hablar es también ser. La palabra y el gesto son el pensamiento del hombre. No debemos hablar sin razón.

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

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