Es de no creerse, pero es real: el hecho de que en pleno siglo 21 en un país que se presume democrático y que aspira a ser parte de los primeros del mundo ¡sus instituciones de justicia estén descabezadas!

Por supuesto me refiero a la Procuraduría General de la República y a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales. En ambas instancias lo que tenemos por el momento son encargados de despacho. (Y ni hablar del olvidado nombramiento del fiscal anticorrupción)

Mientras tanto, la justicia que en este país no se distingue ni por ser pronta ni expedita (todo lo contario a lo que debería ser) tiene seguramente un sinnúmero de casos estancados por la falta de cabeza.

Habrá casos que sigan su curso como manda la norma y porque a ser instituciones, ambas dependencias continúan funcionando (o medio funcionando como suelen ser las cosas en este país), pero habrá otros que no.

Por lo pronto no debería ser, y lo peor es que ambas instituciones están atrapadas en el ambiente de un año preelectoral.

En fin, habrá que ver si se aplican los senadores o prefieren usar esto para llevar cada uno agua a su molino y al de sus partidos, y perjudicar de paso a todo el país y su cada vez más vulnerada democracia.

Ya veremos…

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