La evolución de los seres vivos tienen su origen en cambios aleatorio que ocurren en el ADN. El cambio seguirá transimitiéndose a generaciones posteriores, siempre y cuando sea útil para adaptarse al ambiente en el que vive. Por el contrario, si este cambio no favorece la reproducción y supervivencia de una especie, desaparece después de un tiempo.

El ser humano actual evolucionó a partir de ancestros que caminaban en cuatro patas. Un importante cambio evolutivo ocurrió cuando comenzó a enderezarse para desplazarse en dos pies, hasta alcanzar la posición vertical actual.

Según los investigadores, la postura erguida consume menos energía y permite tener las manos libres. De esta manera es más fácil alcanzar los frutos de los árboles, balancearse en las ramas y cargar a las crías .

Caminar erguido trajo consigo otros cambios evolutivos que facilitaban el equilibrio de la hembra en el embarazo y cargar a los hijos después del parto. Hay que recordar que las mujeres tienen tres vértebras en forma de cuña mientras los hombres solo tienen dos de esa forma. Esta tercer cuña permite una curvatura más marcada en la columna lo cual le brinda mayor estabilidad durante el embarazo.

 

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