Este pequeño mamífero, del cual existe una enorme variedad que habita en todas las latitudes y climas del planeta, tiene una forma muy peculiar de volar.

A diferencia de las aves y los insectos cuyas alas son prácticamente rígidas, lo que solo les permite muy pocos grados de libertad de movimiento, los murciélagos tienen alas con múltiples articulaciones y numerosos huesos flexibles, unidos por membranas capaces de encogerse y estirarse sin arrugarse.

Estas características mencionadas les permite un vuelo tan ágil, que atrapan a sus presas en el aire y evaden obstáculos en la oscuridad de cuevas y bosques. Sólo los murciélagos pueden dar un giro de 180º y regresar sobre la misma trayectoria casi sin disminuir su velocidad.

Con el fin de conocer los secretos de esta aerodinámica y lograr emularla, los investigadores observan su vuelo en túneles de viento con humo. Así, pueden registrar la trayectoria del aire movido por sus alas. Los científicos creen que si logran conocer la física de este vuelo, se podrán construir micro vehículos aéreos que puedan penetrar en zonas de desastre como minas colapsadas.

 

 

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