El Premio de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel 2018, que otorga Banco Central de Suecia, es para dos estadounidenses: William D. Nordhaus, “por integrar el cambio climático en el análisis macroeconómico a largo plazo” y Paul M. Romer, “por integrar las innovaciones tecnológicas en el análisis macroeconómico a largo plazo”.

Al integrar innovación y clima con el crecimiento económico, Nordhaus y Romer han diseñado métodos para abordar algunas de las preguntas más básicas y apremiantes de nuestro tiempo, sobre cómo creamos un crecimiento económico sostenido y sustentable a largo plazo para el bienestar de la población mundial.

En su corazón, la economía se ocupa de la gestión de recursos escasos. La naturaleza dicta las principales limitaciones del crecimiento económico y nuestro conocimiento determina qué tan bien abordamos esas limitaciones.

Los laureados de este año han ampliado significativamente el alcance del análisis económico, al construir modelos que explican cómo la economía de mercado interactúa con la naturaleza y el conocimiento.

En cuanto al cambio tecnológico, Paul Romer demuestra cómo el conocimiento puede funcionar como un motor del crecimiento económico a largo plazo. Cuando un pequeño porcentaje anual se acumula durante décadas, transforma las vidas de las personas.

Investigaciones macroeconómicas anteriores habían enfatizado la innovación tecnológica como el principal motor del crecimiento económico, pero no habían modelado cómo las decisiones económicas y condiciones del mercado determinaban la creación de nuevas tecnologías.

Romer resolvió este problema, demostrando cómo las fuerzas económicas gobiernan la disposición de las empresas para producir nuevas ideas e innovaciones. Su solución, publicada en 1990, sentó las bases de la teoría del crecimiento endógeno.

La teoría de Romer es conceptual y práctica, ya que explica cómo las ideas son diferentes a otros bienes y requieren condiciones específicas para prosperar en un mercado. Ha generado una gran cantidad de nuevas investigaciones sobre las regulaciones y políticas que fomentan nuevas ideas y prosperidad a largo plazo.

Con respecto al cambio climático, los hallazgos de Nordhaus tratan sobre las interacciones entre la sociedad y la naturaleza. Él decidió trabajar sobre este tema en la década de los 70, ya que los científicos estaban cada vez más preocupados por la combustión del combustible fósil que daba como resultado un clima más cálido.

A mediados de la década de los 90, se convirtió en la primera persona en crear un modelo de evaluación integrado, es decir, un modelo cuantitativo para describir la interacción global entre la economía y el clima.

Su modelo integra teorías y resultados empíricos de física, química y economía. Ahora, el modelo de Nordhaus está ampliamente difundido y se utiliza para simular cómo la economía y el clima coevolucionan. Se utiliza para examinar las consecuencias de intervenciones de política climática, como los impuestos al carbono.

Las contribuciones de Paul Romer y William Nordhaus son metodológicas; nos proporcionan conocimientos fundamentales sobre las causas y consecuencias de la innovación tecnológica y el cambio climático.

Los laureados de este año no ofrecen respuestas concluyentes, pero sus descubrimientos nos han acercado considerablemente a responder la pregunta de cómo podemos lograr un crecimiento económico mundial sostenido y sustentable.

William D. Nordhaus, de 77 años, nació en Albuquerque, Nuevo México. Obtuvo su doctorado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y es profesor Sterling de Economía en la Universidad de Yale.

El premio es un reconocimiento a un trabajo de varias décadas, difundiendo los peligros del calentamiento global y proponiendo soluciones, como un impuesto a las emisiones de carbono como un primer paso para hacer la transición hacia energías más limpias.

El público está mejor informado con respecto al cambio climático, pero las políticas gubernamentales están muy por detrás de la ciencia. Es realista y sabe que es necesario hacer mucho más, para mantener el aumento de la temperatura global a un nivel razonable.

Nordhaus estaba dormido cuando una de sus hijas lo llamó para darle la noticia; poco después, recibió la llamada oficial desde Estocolmo. Luego, los teléfonos no dejaron de sonar en todo el día.

Paul M. Romer, de 62 años, nació en Denver, Colorado. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago y es profesor en la Escuela Stern de Negocios de la Universidad de Nueva York.

Su trabajo nos enseña que la tecnología está bajo nuestro control. Es una herramienta que podemos usar para hacer el bien en el mundo. Piensa que no debe importar qué país la genere, sino que esté al alcance de todos. No se trata de que un país atrasado tenga que reinventar la rueda; compartir el conocimiento genera riqueza.

Hace algunos años, la Universidad de Nueva York emitió, por error, un boletín de prensa anunciando que el investigador había ganado el Premio de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel; por suerte para Romer, esta vez fue cierto.

Los galardonados compartirán los 9 millones de coronas suecas del premio, unos. Junto con los galardonados en Medicina o Fisiología, Física y Química, también recibirán una medalla de oro y un diploma de parte del rey sueco el próximo 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, fallecido en 1896.

La ceremonia se llevará a cabo en Estocolmo, Suecia; por disposición de Alfred Nobel, ese mismo día será entregado el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega.

 

Investigación y guión: Conti González Báez

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