Un equipo de cardiólogos ha observado casos de pacientes, por lo general mujeres mayores de 50 años, que después de algún traumatismo emocional, como la pérdida de un ser querido o la observación de actos violentos, experimentan síntomas que se confunden con los de un ataque cardiaco típico.

Los cardiólogos demostraron que un estrés emocional intempestivo puede liberar hormonas que producen una especie de “sacudida” del corazón. Las hormonas que se liberan son “catecolaminas”, en particular adrenalina. En estos casos, los niveles en sangre de estas sustancias son dos a tres veces más altos que en los pacientes que experimentan un ataque cardiaco típico y entre siete y 34 veces más elevados que en una persona sana.

Los cardiólogos denominaron a esta afección como “miocardiopatía provocada por estrés” y se distingue por dolor en el pecho, líquido en los pulmones, dificultad para respirar e insuficiencia cardiaca.

A diferencia de lo que sucede en un ataque al corazón, el músculo cardiaco no muere, sólo se debilita, y el bombeo de sangre se atenúa. Por lo tanto, los individuos se recuperan con rapidez.

Reconocer los síntomas del “corazón destrozado” es vital, toda vez que de esa manera es posible instituir el tratamiento adecuado al paciente y no administrar procedimientos más radicales, posiblemente contraproducentes.

 

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

 

 

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