La retina, esa una delgadísima película que cubre la parte posterior del interior del ojo, está formada por terminaciones nerviosas sensibles a la luz.

 

 

Las señales luminosas recibidas allí se transmiten por el nervio óptico en la forma de impulsos eléctricos al cerebro, donde se convierten en las imágenes que vemos.

Existe dos tipos de padecimientos que pueden traer como consecuencia la degeneración de las terminaciones nerviosas de la retina y conducir a la ceguera. Se trata de la “retinitis pigmentosa” y “la degeneración macular”.

La medicina y la tecnología diseñaron una retina artificial para la gente afectada por estas enfermedades y se ha colocado con éxito en seis pacientes.

¿Cómo funciona?

El implante consiste en un armazón de anteojos que tiene integrada una cámara que funciona mediante una batería. La visión registrada por la cámara se transmite a un “chip” situado detrás de la oreja, que recibe la señal de manera inalámbrica. El chip se conecta mediante un alambre que discurre bajo la piel hasta la retina, en donde un implante intraocular recibe la señal; este dispositivo estimula a las células nerviosas de esta parte del ojo que aún se encuentran en buen estado.

Las personas que recibieron este implante habían perdido totalmente la visión. Hoy son capaces de ver luces y movimiento, así como de distinguir los contornos de algunos objetos, como una taza, un plato, una cuchara o incluso personas.

 

Redacción: Jonathan Navarro Tonix

 

 

 

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