Wilhelm Friedrich Herschel nació el 15 de noviembre de 1738 en Hannover, Prusia, hoy Alemania. Hannover pertenecía en esa época al Imperio Británico.

Hijo de Isaac Herschel y Anna Ilse Moritzen, nació en una familia de músicos. Su padre fue director de la banda de la guarnición hannoveriana y sus hijos heredaron su talento musical.

A los 15 años, Wilhelm entró a la banda militar, tocando el oboe. El joven deseaba ser músico profesional y compositor. Sin embargo, la vida en el ejército no resultó de su agrado.

Corrían los días de la Guerra de los Siete Años que enfrentó a Prusia y Austria, con Inglaterra del lado prusiano y Francia y Rusia del lado austriaco.

Después de una desagradable participación en la batalla de Hastenbeck, Wilhelm abandonó la banda militar para buscar nuevos horizontes como músico. A los 19 años emigró a Inglaterra con su hermano Jacobo.

En ese país, Wilhelm Herschel decidió cambiar su nombre por el inglés William. Se ganó la vida como copista musical y organista en diversas poblaciones, hasta que diez años después se trasladó a Bath, centro de la moda inglesa.

Allí fue oboísta en la Orquesta Linley y fue elegido organista de la nueva Capilla Octogonal. Tocaba, dirigía, componía y daba clases. Su popularidad como profesor de música era tal, que llegó a dar 35 lecciones particulares a la semana.

Los musicólogos piensan que habría podido triunfar como compositor. Entre otras obras, compuso 10 conciertos y 24 sonatas, cuya calidad no desmerece ante las composiciones de Bach en aquella época.

El músico convenció a su hermana Caroline para que fuera a vivir con él a Bath y lo acompañara como cantante. En sus ratos libres, los hermanos compartían su afición por la astronomía.

El interés de Herschel por la teoría de la música lo condujo a las matemáticas y la astronomía. A pesar de su extraordinaria actividad musical, siempre se dio tiempo para leer libros de matemáticas, óptica y astronomía.

La curiosidad por ver con sus propios ojos las maravillas astronómicas lo llevó a rentar un pequeño telescopio refractor. Pensó comprar uno más grande, pero el precio era prohibitivo para sus escasos ingresos.

Sin poder adquirir el telescopio de Gregory, el modelo con el que soñaba, decidió construirse uno. Ante la dificultad de fabricar el espejo secundario, se conformó con el telescopio de reflexión de Newton, que no requiere tal espejo.

Con la ayuda de su hermano Alexander, de notables talentos mecánicos, tras muchos fracasos logró construir un telescopio, que continuó perfeccionando.

Su habilidad con los instrumentos musicales le sirvió en la construcción de aquel instrumento de precisión. Construyó una gran cantidad de telescopios, cuya venta en Europa le permitió proseguir con su fabricación y, sobre todo, observar el cielo.

Herschel anotó su primera observación, un dibujo de la Nebulosa de Orión, el 4 de marzo de 1774, cuando tenía 35 años. Fue el comienzo de su carrera astronómica, que durante varios años compaginó con la música, que le daba el sustento.

En sus horas libres se dedicó a la exploración sistemática del cielo, cada vez con un telescopio mejor, realizando un censo general de todos los objetos del cielo, descubriendo, describiendo y catalogando miles de nebulosas con la ayuda de Caroline.

A los 43 años, durante una de sus revisiones del firmamento con un telescopio de dos metros de distancia focal, William Herschel hizo un descubrimiento que cambió el curso de su vida.

El 13 de marzo de 1781, entre las 10 y 11 de la noche, descubrió un objeto en la constelación de Géminis; al principio lo tomó por un cometa. Su estudio posterior indicó que era un nuevo planeta, Urano, el primero descubierto desde la Antigüedad.

Hasta entonces, los planetas conocidos eran los seis que pueden observarse a simple vista. Nadie había previsto uno más y el sorprendente descubrimiento hizo famosos a Herschel y su telescopio.

Urano es el séptimo planeta en cuanto a distancia al Sol; gira fuera de la órbita de Saturno y dentro de la de Neptuno. Está tan alejado, que tarda 84 años en completar una revolución en torno a nuestra estrella.

Es de sexta magnitud, por lo que es poco observable a simple vista. A través del telescopio, aparece como un disco azulado con un pálido contorno verde.

Dispuesto a demostrar su gratitud hacia su patria de adopción, el astrónomo llamó al nuevo planeta Georgium Sidum, que significa “Estrella de Jorge”, en honor del rey Jorge III.

Más tarde, durante un tiempo se le llamó Herschel en honor a su descubridor. El nombre Urano, que propuso el astrónomo alemán Johann Elert Bode, comenzó a utilizarse a finales del siglo XIX.

William Herschel fue galardonado con la Medalla Copley, elegido miembro de la Real Sociedad de Londres y la Universidad de Oxford le otorgó un doctorado honorario.

Fue invitado al castillo de Windsor y con su telescopio mostró al rey Jorge III las maravillas del cielo. El monarca se convirtió en su protector, confiriéndole un salario anual de 200 libras y el cargo de constructor de telescopios de la corte.

La notable habilidad técnica de Herschel le permitió fabricar los mejores telescopios de su época, incluso superiores a los que se usaban en el Real Observatorio de Greenwich, convirtiéndolo en el astrónomo más destacado del siglo XVIII.

En 1782, a un año del descubrimiento del planeta Urano, fue nombrado astrónomo real y se trasladó a Datchet. Cinco años después se instaló definitivamente en Slough, cerca del castillo de Windsor, a una propiedad conocida desde entonces como la Casa del Observatorio.

A los 50 años contrajo matrimonio con una viuda de considerable fortuna, Mary Pitt, lo cual le permitió dejar la construcción y venta de telescopios para consagrarse por entero a la astronomía. El matrimonio tuvo un hijo, John Frederick William.

Un amigo le envió una copia del nuevo catálogo de 103 nebulosas publicado por Charles Messier y Pierre Méchain. El astrónomo se apresuró a enfocar con su maravilloso telescopio aquellos objetos, con la esperanza de descubrir algunos que los autores del catálogo hubieran pasado por alto.

Descubrió ¡2 000 nuevas nebulosas! Estudió su constitución y fue el primero en formular que estaban compuestas de estrellas. Ideó un método de apreciación de magnitudes, comparando la diferencia de brillo entre dos estrellas observadas simultáneamente y empezó a elaborar el principio de un nuevo catálogo.

Con su hermana Caroline, en 1798 publicó su principal obra: Catálogo de las estrellas. Todos los catálogos de galaxias modernos parten del suyo.

William Herschel determinó los períodos de rotación de varios planetas, con valores próximos a los aceptados en la actualidad. Descubrió dos satélites de Urano: Titania y Oberón, así como dos de Saturno: Mimas y Enceladus.

También detectó los cometas de 1807 y 1811. Quizá ninguna otra persona, ni antes ni después, haya dedicado tanto tiempo a mirar el firmamento.

Gracias a la calidad de sus telescopios, Herschel concentró sus observaciones en los cuerpos celestes más distantes. La distribución espacial de las estrellas fue el objetivo principal de su investigación, iniciando una rama de la astronomía que hoy se conoce como estructura galáctica.

Sus descubrimientos fueron notables para su época; muchas de sus observaciones y deducciones no pudieron apreciarse plenamente hasta el siglo XX. Por ejemplo, comprendió que vemos los objetos celestes lejanos como eran en el pasado, debido a la velocidad finita de la luz.

Cuando escrutamos la profundidad del universo, lo vemos tal como era hace miles de millones de años, cuando se emitió esa luz que nosotros recibimos ahora. Es decir, contiene el testimonio de su pasado. Tal hecho permitió llegar a la idea evolutiva del universo, hoy predominante.

A Herschel le obsesionaban los problemas que planteaba la determinación de la estructura de la Vía Láctea y la precisa localización de nuestro Sol en ella.

Fue el primero en demostrar que las estrellas de la Vía Láctea no están dispuestas simétricamente alrededor del Sol, hecho ratificado por las observaciones modernas. Destruyó así la idea del firmamento como una esfera celeste en cuyo centro está el Sol.

Descubrió las estrellas dobles, de las que catalogó más de 800. Se dio cuenta que frecuentemente se encuentran dos estrellas brillantes muy cercanas una de la otra. Con base en argumentos estadísticos, afirmó que por mero azar el número de pares sería mucho menor que el observado.

También descubrió que las leyes de Newton eran aplicables al movimiento de las estrellas lejanas y no solo al de los planetas alrededor Sol, demostrando que la gravedad también actúa fuera del Sistema Solar.

A partir del movimiento de estrellas próximas, demostró que el Sol no está fijo en el espacio, sino que se mueve lentamente hacia la constelación de Hércules, justo en dirección a la estrella Lambda. Fue una idea revolucionaria, comparable a la afirmación de Copérnico de que la Tierra se mueve alrededor del Sol.

Realizó la primera observación estadística conocida entre el ciclo solar y sus efectos en la Tierra. Propuso una conexión entre el número de manchas solares y los precios del trigo en el mercado; indirectamente, relacionó la actividad del Sol y el clima terrestre.

En 1800, Herschel hizo otro importante descubrimiento. Interesado en aprender cuánto calor atravesaba los filtros de diferentes colores que utilizaba para observar el Sol, notó que parecían pasar distintos niveles de calor.

Pensó que los colores por sí mismos podrían contener diferentes niveles de temperatura y diseñó un experimento para investigar su hipótesis.

Dirigió la luz del Sol a través de un prisma de cristal para crear un arco iris y midió la temperatura de cada color. Notó que la temperatura se incrementaba desde el violeta al rojo del espectro.

Como control, midió la temperatura más allá de la porción roja, en una región aparentemente desprovista de luz solar. Para su sorpresa, tal región tenía la temperatura más alta de todas.

Realizó más experimentos sobre los “rayos caloríficos”, como los denominó, que existían más allá de la parte roja del espectro. Encontró que fueron reflejados, refractados, absorbidos y transmitidos igual que la luz visible.

Lo que había descubierto era una forma de luz o radiación más allá de la luz roja. Sus “rayos caloríficos” se renombraron rayos infrarrojos o radiación infrarroja.

Fue la primera vez que alguien demostró la existencia de formas de luz no visibles para el ojo humano. El prisma y el espejo originales del experimento de Herschel se exhiben en el Museo Nacional de Ciencias e Industrias de Londres, Inglaterra.

Pese a sus grandes descubrimientos científicos, como muchos contemporáneos suyos, Herschel creía que los planetas, la Luna y el Sol estaban habitados.

También, que por debajo de la atmósfera caliente del Sol había una superficie fresca, desarrollando la teoría de que las manchas solares eran manifestaciones de un interior frío y oscuro, idea que prevaleció durante el siglo XIX.

Recibía en su casa a muchos visitantes que acudían a conocer su observatorio. En 1801 fue a París, donde conoció a Laplace; también vio a Napoleón, cuyo conocimiento astronómico situó muy por debajo del rey inglés Jorge III, porque le pareció que “trataba de fingir saber más de lo que realmente sabía”.

A los 69 años tuvo una seria enfermedad y su salud permaneció delicada, lo que lo obligó a dedicar menos tiempo a la observación. El fundador de la astronomía estelar fue nombrado caballero en 1816.

Su último trabajo presentado a la Real Sociedad apareció dos años después, cuando tenía casi 80 años; tres años después envió una lista con más estrellas dobles.

Sir William Herschel murió en su casa de Slough el 25 de agosto de 1822, a los 83 años. Le sobrevivieron su hermana Caroline, también notable astrónoma, y su hijo John Frederick William, que se convirtió en un científico de gran talento.

Investigación y guion: Conti González Báez

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