Famosas en todo el mundo, las obras de William Shakespeare se han presentado en plazas y teatros de aldeas, pueblos, ciudades y grandes metrópolis de todo el mundo durante más de 400 años.

La vida del escritor inglés es poco conocida, casi un misterio. Durante siglos, sus biógrafos han encontrado diversos documentos oficiales que proporcionan algunos esbozos de eventos importantes, pero dicen muy poco sobre su persona. De cualquier manera, su trabajo literario habla por sí mismo y da muchas pistas sobre su vida, formación y personalidad.

Aunque no existe registro de su nacimiento en Stratford-upon-Avon, un pueblo comercial localizado junto al río Avon, a 165 km de Londres, hay un registro en la Iglesia de la Santísima Trinidad de la localidad que indica que fue bautizado el 26 de abril de 1564. A partir de este dato, los académicos reconocen el 23 de abril de ese año como su fecha de nacimiento.

Su padre, John Shakespeare, era un comerciante de cuero que también fue regidor y alguacil; su madre, Mary Arden, era heredera de un terrateniente local. Tuvo dos hermanas mayores, Joan y Judith, y tres hermanos menores, Gilbert, Richard y Edmund.

Existen pocos datos sobre la infancia de William, pero como hijo de un funcionario público debió tener acceso a una educación gratuita. Probablemente estudió en la Nueva Escuela del Rey en Stratford, que enseñaba lectura, escritura y a los clásicos. Sin embargo, cuando ya era un joven, la fortuna de su padre se acabó.

William Shakespeare se casó con una vecina, Anne Hathaway, el 28 de noviembre de 1582 en Worcester, provincia de Canterbury. Él tenía 18 años y ella 26.

Anne estaba embarazada y su primera hija, Susanna, nació seis meses después. A los dos años, la pareja tuvo a los gemelos Hamnet y Judith.

Después de eso no hay ningún registro oficial de la vida de Shakespeare durante siete años, conocidos por los estudiosos de su vida como “los años perdidos”. Existe gran especulación sobre qué pasó en ese periodo.

Una teoría es que pudo estarse escondiendo tras haber cazado furtivamente en la propiedad de un terrateniente de la nobleza, Sir Thomas Lucy.

Otra posibilidad es que estuviera trabajando como maestro en Lancashire. Lo que sí se sabe es que su hijo Hamnet murió, por causas desconocidas, a los 11 años.

Se cree que Shakespeare llegó a Londres a finales de la década de 1580 y trabajó como caballerango en algunos teatros. Era algo parecido a muchos empleos humildes que actualmente consiguen aspirantes a actores y escritores en Broadway y Hollywood, esperando una oportunidad.

En 1592 ya se ganaba la vida como actor y dramaturgo en la capital inglesa y se habían producido varias de sus obras. Ese año, en una publicación del gremio teatral, Stationers’ Register, el dramaturgo londinense Robert Greene le dedicó varios comentarios irónicos y sin duda envidiosos, llamándolo “cuervo usurpador”.

Más educado que Shakespeare, como sus colegas Christopher Marlowe y Thomas Nashe, Greene veía el ascenso del recién llegado como una amenaza.

Shakespeare se convirtió en socio de la compañía teatral Lord Chamberlain’s Men (Hombres de Lord Chamberlain), que recibía su nombre, como otras de la época, de su aristocrático mecenas.

Tras la muerte de Isabel I y el ascenso al trono de Jacobo I en 1603, el nuevo monarca la tomó bajo su protección, por lo que cambió su nombre a King’s Men (Hombres del Rey). La compañía era muy exitosa, al igual que las obras de Shakespeare, publicadas y vendidas como literatura popular.

En la Inglaterra del siglo XVI, las personas de clases altas no acostumbraban ir al teatro, una diversión que había surgido en las posadas para entretener a carretoneros, comerciantes y viajeros, pero muchos miembros de la nobleza eran buenos patrocinadores y amigos de los actores.

Al iniciar su carrera, William Shakespeare atrajo la atención de Henry Wriothesley, conde de Southampton, a quien dedicó sus primeros dos poemas publicados: Venus y Adonis en 1593 y, al año siguiente, La violación de Lucrecia, muchas veces mal traducido como El rapto de Lucrecia.

En 1597, ya se habían publicado 15 de sus 37 obras. Registros civiles muestran que entonces compró para su familia la segunda casa más grande en Stratford, llamada New House (Nueva Casa).

Como eran cuatro días de camino a caballo de Stratford a Londres, pasaba la mayor parte del año en la ciudad escribiendo y actuando. Cuando los teatros cerraban, iba a casa a pasar la Cuaresma.

En 1599, el escritor y sus socios construyeron su propio teatro en la ribera Sur del río Támesis, al que llamaron The Globe (El Globo). En 1605, Shakespeare compró unas tierras cerca de Stratford para rentarlas; fue una sabia inversión, que le dio tiempo para escribir sin interrupciones.

Sus primeras obras estaban escritas en el estilo convencional de la época, con elaboradas metáforas y frases retóricas que no siempre venían al caso con los argumentos o personajes. Sin embargo, su innovación fue adaptarlo para crear un flujo de palabras más libre.

Principalmente utilizaba el patrón métrico conocido como “verso blanco”, pero muchos pasajes de sus obras se desviaban para usar otras formas de poesía e incluso prosa simple.

Excepto Romeo y Julieta, las primeras obras de Shakespeare: Ricardo II, Enrique VI y Enrique V dramatizan los resultados de soberanos corruptos y han sido explicadas por historiadores como una manera de justificar los orígenes de la dinastía Tudor.

Durante ese primer periodo también escribió varias comedias: Sueño de una noche de verano, El mercader de Venecia, Mucho ruido y pocas nueces, Como gustéis y Noche de Reyes o La duodécima noche.

Otras obras, posiblemente escritas antes de 1600, incluyen: Tito Andrónico, La comedia de las equivocaciones, La fierecilla domada y Los dos hidalgos de Verona.

Posteriormente escribió las tragedias Hamlet, El rey Lear, Otelo y Macbeth. Sus personajes presentan con gran realismo el temperamento humano; son universales y sus conflictos siguen vigentes.

Exploró el amor, la traición, la recompensa y las fallas morales, entre otros temas, lo que le permitió crear argumentos con gran suspenso y giros inesperados. Además, ningún héroe es perfecto.

En su último periodo, escribió varias tragicomedias: Cimbelino, Cuento de invierno y La tempestad. En un tono más grave que sus comedias, no son tan oscuras como sus tragedias y terminan con reconciliación y perdón.

La tradición dice que William Shakespeare murió en su cumpleaños 52, el 23 de abril de 1616, aunque algunos académicos creen que esto es un mito. Los registros de la Iglesia de la Santísima Trinidad en Stratford dicen que fue enterrado ahí el 25 de abril de ese año.

En su testamento, dejó la mayor parte de sus posesiones a su hija mayor, Susanna, y poco le tocó a su viuda Anne. Escribió: “Le dejo mi segunda mejor cama”, lo que dio pie a muchas especulaciones, desde que el escritor era infiel hasta homosexual; en realidad, la frase se refiere a la cama marital, ya que en ese entonces “la mejor cama” se reservaba para las visitas.

Aproximadamente 150 años después de su muerte, surgieron preguntas acerca de la autoría de las obras de William Shakespeare. Algunos académicos y críticos literarios empezaron a sugerir que podrían ser de escritores contemporáneos, como Christopher Marlowe, Edward de Vere y Francis Bacon.

Está documentado que existió, pero no hay casi ninguna información sobre sus estudios o preparación y muy poca de sus actividades como actor o escritor.

La polémica lleva cuatro siglos; los argumentos de defensores y detractores son interminables. En Las Redes del Tiempo pensamos que es absurdo que tan famosos autores no hubieran publicado esas obras con su nombre o armado un buen pleito si alguien se las hubiera plagiado.

En el siglo XXI, las obras de Shakespeare siguen siendo populares; constantemente son estudiadas, representadas y reinterpretadas en diversos contextos culturales.

La genialidad de sus personajes y argumentos, presentando a seres humanos reales, viviendo una amplia gama de emociones y conflictos, trascienden sus orígenes en la Inglaterra isabelina y siguen vigentes hasta nuestros días.

En alguna ocasión, el actor mexicano Juan Ferrara comentó que prácticamente todos los argumentos de películas y telenovelas ya habían sido escritos por William Shakespeare, quien influenció a novelistas como William Faulkner, Charles Dickens y Herman Melville, entre muchos otros, así como al Padre del psicoanálisis Sigmund Freud, quien analizó a varios de sus personajes.

Hay más de 20 000 piezas musicales relacionadas con sus obras. Incluyen las óperas Otelo y Falstaff de Giussepe Verdi, el ballet Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev, Sueño de una noche de verano de Felix Mendelssohn y la obertura-fantasía Romeo y Julieta de Pyotr Ilyich Tchaikovsky.

Las voces al final de la canción I Am The Walrus con los Beatles son de la obra El rey Lear, transmitida por la BBC. Lovefool, canción incluida en la película de Baz Luhrmann Romeo y Julieta, de William Shakespeare, estelarizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes, lanzó a la fama al grupo The Cardigans.

Según el Libro de Récords Guinness, hay 410 versiones de sus obras producidas para cine y televisión en diferentes idiomas, por lo que es el autor más filmado del mundo. Algunas son fieles a las historias originales, otras adaptaciones de sus argumentos.

Entre cientos de versiones cinematográficas de las obras del escritor inglés, también conocido como el Bardo o el Cisne de Avon, destacan cuatro:

Hamlet escrita, dirigida y protagonizada por Laurence Olivier en 1948, una excelente versión de la tragedia acerca del príncipe de Dinamarca. Ganó 4 Óscares, incluyendo mejor actor y película.

Otelo, dirigida y protagonizada por Orson Welles en 1952, ganadora del Gran Premio del Festival de Cannes. Fue restaurada en 1992 y es considerada una joya fílmica.

Por supuesto, Amor sin barreras, película de 1961 dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, protagonizada por Natalie Wood, Richard Beymer, Rita Moreno, George Chakiris y Russ Tamblyn.

Es una adaptación del musical estrenado en 1957, con música de Leonard Bernstein, letras de Stephen Sondheim y coreografía de Robbins, inspirada en Romeo y Julieta.

10 Cosas que odio de ti, película de 1999 basada en La fierecilla domada, fue dirigida por Gil Junger y protagonizada por Heath Ledger, Julia Stiles y Joseph Gordon-Levitt. Ledger estuvo nominado en los MTV Awards por su interpretación de la canción Can’t Take My Eyes Off You.

investigación y guión: Conti González Báez

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