Pobre México, víctima de una clase política corrupta, insensible, hundida en la podredumbre moral, ambiciosa, envilecida que es hoy por hoy el enemigo del país mismo. Los casos de Javier Duarte y Tomas Yarrington, son solo la punta del Iceberg de la narco-politica y la corrupción, que infestan cada centímetro del territorio.

Ellos no actuaron solos, contaron con toda una red de protección, en los tres niveles de gobierno, que hoy por hoy sigue operando. Por ejemplo, el ex mandatario Tamaulipeco, y su sucesor Eugenio Hernández fueron quienes permitieron el nacimiento y fortalecimiento de los brutales Zetas.

A las manos de estos tipos llego dinero lleno de la sangre de muertos, extorsionados, secuestrados, desaparecidos, fueron ellos quienes fortalecieron a un Cartel que ha destruido millones de vidas.

Pero lo peor es que no son el único caso, vea a los Moreira en Coahuila, Los Vallejo en Michoacán, Los Aguirre en Guerrero, los Medina en Nuevo León, Los Eruviel en el Estado de México, Los Adame y Estrada Cajigal en Morelos, quienes por omisión o complicidad cedieron la plaza.

Los Gobernadores de la Izquierda no son diferentes, Silvano Aureoles en Michoacán, Graco Ramírez, en Morelos y Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México, quieren tapar el sol con un dedo, administrar el problema. O son parte de los malos, o pactaron con ellos, o de plano están rebasados.

Hace unos días la dueña de la taquería ¨El Borrego Viudo¨ denuncio que el Cartel de La Unión Tepito tomo el control del establecimiento, y que a pesar de que ya denuncio el hecho, el Gobierno de la Ciudad no ha hecho nada.

Esto se presenta prácticamente al mismo tiempo, de otras denuncias similares pero de comerciantes del Centro Histórico y del Barrio Bravo. La respuesta de Mancera es la de siempre, no hay denuncias concretas.

El gobierno no parece dimensionar el tamaño del problema. No hay una nueva estrategia contra el crimen, sino meras declaraciones. La administración de Peña Nieto recibió un país con altos niveles de violencia, pero con una tendencia a la baja. Desde mediados de 2015 empezó a crecer nuevamente la violencia. El gobierno pensó que era temporal. En 2017 llegamos a niveles históricamente altos de asesinatos. El problema no es solamente el crimen vinculado al narcotráfico.

El crimen organizado opera en muchos otros negocios, desde la extorsión hasta el robo de combustibles, sin  instituciones sólidas y autónomas del poder político que les hagan frente.

Vamos con Javidu, quien durante su administración era el amigo de todos los niños y ahora resulta que a todos les da asco. Haberlo  encontrado está lejos de ser suficiente.

Y estas cifras confirman el nivel de corrupción.

Los 258 mil 829 millones 185 mil pesos desviados por los 22 gobernadores priístas que han administrado al país junto con el Presidente Enrique Peña Nieto son equivalentes a seis veces el presupuesto anual para la Universidad Nacional Autónoma de México nueve veces el presupuesto para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la mitad del presupuesto para el sistema nacional de salud o la cantidad suficiente para dar 10 mil 353 millones de desayunos escolares fríos a niños y adolescentes en situación económica vulnerable.

Sin los actuales niveles de inseguridad y corrupción el país estaría creciendo más. Tendríamos más y mejor infraestructura y servicios públicos y una población con mayores niveles de vida. Estaríamos acercándonos al nivel de desarrollo de Estados Unidos.

Y es cuando uno se pregunta ¿hasta cuándo resistirá el país? ¿Hay salidas? ¿Por qué en México no ha estallado la molestia social?

La respuesta es fácil y a la vez compleja. México camina gracias a usted, a Millones que llegan todos los días a su lugar de trabajo, a pesar de todas las penurias que deben pasar en el transporte público, desde asaltos hasta accidentes. A Miles de empresas, changarros, que se las ingenian para seguir proveyendo servicios, produciendo o hasta exportando bienes de forma competitiva, a pesar del crimen que las azota.

Cayeron Duarte y Yarrington, ¿y? las redes que lo apadrinaron continúan operando, con otros nombres, con otros apellidos. Esa es la Triste Historia.

Comentarios