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Junio 15, 2017

Vida y obra de George Stephenson
Publicado: Junio 15, 2017

La palabra ferrocarril proviene del latín ferrum, hierro. Según la Real Academia Española, es un camino con dos carriles de hierro paralelos, sobre los cuales ruedan los trenes. Otras acepciones son tren y el conjunto de instalaciones, vehículos y equipos que constituyen este medio de transporte.

Aunque los carriles o rieles son de hierro o acero, formando la vía férrea sobre la cual circulan los trenes, ya se usaban vías de rieles desde 1550 en Alemania.

Esos primitivos caminos consistían en carriles de madera sobre los que se movían vagones o carros tirados por caballos, con mayor facilidad que sobre caminos de tierra.

Para 1776, el hierro había reemplazado a la madera en los rieles y ruedas de los carros. Los caballos seguían proporcionando la fuerza para tirarlos. Los siguientes avances se dieron en Inglaterra.

En 1789, William Jessup diseñó los primeros vagones con ruedas que tenían reborde. Este formaba una ranura o surco que permitía que las ruedas tuvieran un mejor agarre de los rieles. El diseño tuvo gran importancia y continuó usándose en locomotoras posteriores.

La invención del motor de vapor fue decisiva para crear los modernos ferrocarriles y trenes. Samuel Homfray financió el desarrollo de un vehículo impulsado por vapor para tirar de los vagones y reemplazar a los caballos.

Richard Trevithick lo construyó, la primera locomotora con motor de vapor. El 22 de febrero de 1804 arrastró una carga de 10 toneladas de hierro, 70 hombres y cinco vagones adicionales, recorriendo 14.5 km en dos horas.

Aunque la invención de Trevithick es considerada la primera locomotora, fue diseñada para funcionar sobre una carretera o rieles en un camino, no en una vía férrea.

En 1825, la Compañía de Ferrocarril Stockton & Darlington fue la primera en transportar mercancías y pasajeros con itinerarios regulares, usando locomotoras diseñadas por George Stephenson, inventor del primer motor de vapor para una locomotora y constructor del primer ferrocarril público.

George Stephenson nació el 9 de junio de 1781, en el pueblo minero de Wylam, Inglaterra. Su padre era pobre, trabajaba como mecánico en la mina de carbón y mantenía a su familia con un salario de doce chelines a la semana.

El primer trabajo del pequeño George fue cuidar las vacas de un vecino, que pastaban cerca del camino. Recibía dos centavos al día por mantenerlas fuera del paso de los vagones de la empresa minera y cerrar las rejas al anochecer.

A los 14 años entró como peón en la Mina Dewley, limpiando el carbón de rocas y otras impurezas. Luego trabajó en otras minas; sin ninguna educación formal, desarrolló gran interés por todo tipo de maquinaria.

En sus ratos libres, le encantaba ocuparse con cualquier motor o pieza de equipo minero que caía en sus manos. Adquirió gran habilidad para ajustar y reparar los motores de las bombas de agua que se utilizaban en las minas.

Era un joven ambicioso y a los 18 años asistió a la escuela nocturna, donde aprendió a leer, escribir y realizar operaciones aritméticas. A los 21 años, George Stephenson se convirtió en mecánico minero y se casó con Frances Henderson, sirvienta en una granja local. Al año siguiente nació Robert, su único hijo.

Viajó a pie a Escocia, para trabajar en una mina de carbón que utilizaba uno de los motores de James Watt, los mejores de su tiempo. Su esposa tuvo otra bebé, que falleció a los pocos días de nacida. Frances tenía mala salud y en 1806 murió de tisis.

El joven viudo consideró emigrar a Estados Unidos, pero era demasiado pobre para pagar el pasaje. Empezó a trabajar en las noches reparando zapatos y relojes, esforzándose por ganar algún dinero extra para destinarlo a sus proyectos mecánicos.

Siguió educándose, mientras repasaba las lecciones escolares de su hijo. Su hermana soltera Eleanor lo ayudó a criarlo y a cuidar a su padre, quien quedó ciego en un accidente minero.

A los 27 años, consiguió trabajo como mecánico en la Mina Killingworth. Cada sábado desarmaba los motores fabricados por James Watt y Thomas Newcomen, para entender cómo estaban construidos. Después comenzó a construir sus propios motores.

Como minero, estaba consciente del gran número de accidentes causados por gases explosivos. En 1815 desarrolló una lámpara de seguridad. Al mismo tiempo, el eminente científico Sir Humphry Davy diseñó una similar.

Stephenson demostró que su lámpara no provocaba explosiones, aun con gases inflamables, un mes antes de que Davy presentara su diseño a la Real Sociedad.

La lámpara de Davy estaba rodeada por una pantalla de tela y la de Stephenson era contenida dentro de un cilindro de vidrio. Al primero se le premió con 2,000 libras y al segundo se le acusó de plagio.

Un comité local de investigación exoneró a Stephenson, probando que había trabajado de manera independiente y otorgándole 1,000 libras, pero Davy y sus seguidores protestaron. No veían cómo un hombre sin educación podía haberla inventado.

El pleito duró varios años; la lámpara de Stephenson fue usada exclusivamente en el Noreste de Inglaterra y la de Davy en el resto del país. En 1833, un comité de la Cámara de los Comunes encontró que Stephenson tenía igual derecho como inventor de la lámpara de seguridad.

Davy murió creyendo que le había robado su idea y la experiencia hizo que George Stephenson siempre desconfiara de los científicos teóricos de Londres.

En 1813, supo de los intentos de William Hedley y Timothy Hackworth para diseñar una locomotora en la Mina de Wylam. Pidió al gerente de su mina, Nicholas Wood, que le permitiera construir una máquina de vapor. Comenzó a los 32 años, asistido por el herrero John Thorswall. Cada parte del motor debía hacerse a mano, dándole forma a martillazos.

Diez meses después, había construido una locomotora que podía tirar ocho vagones cargados con carbón que pesaban 30 toneladas, subiendo sobre un riel una colina de 137 metros a 6.4 km por hora. La llamó Blutcher, en honor a un general prusiano que había ayudado a Inglaterra derrotando a Napoleón.

Fue la primera locomotora con motor de vapor que corrió sobre una vía férrea o ferrocarril y el motor más exitoso construido hasta entonces, lo que animó al inventor a continuar sus experimentos.

A diferencia de las máquinas contemporáneas producidas por Blenkinsop, Hedley y Hackworth, con ruedas dentadas y un sistema de engranaje, la Blutcher tenía ruedas con resaltes que corrían en rieles lisos, permitiendo un avance más rápido y suave.

Puso la ceja en el interior de las ruedas, para que estas absorbieran parte de la tensión que soportaban los rieles. Patentó un riel con filo y remate plano, cuya forma le ayudaba a soportar cargas pesadas.

Stephenson continuó modificando y mejorando su máquina. Abandonó los engranajes dentados y usó varillas motrices, mucho más eficientes.

Luego hizo su descubrimiento clave: la técnica de inyección de vapor. Esta reorientaba el vapor de escape hacia la chimenea de la locomotora, a través de un tubo. El vapor aspiraba aire, con lo que aumentaba la succión de la caldera y se producía mayor potencia.

Durante los siguientes cinco años, construyó 16 motores diferentes en Killingworth. La mayoría fueron usados localmente, pero algunos fueron producidos para el duque de Portland, que tenía una pequeña vía férrea privada.

Los dueños de la mina de carbón estaban impresionados con los logros de Stephenson y en 1819 le encargaron la tarea de construir un ferrocarril de 13 km en la zona. Fue la primera vía que no utilizó la fuerza animal.

De forma autodidacta aprendió distintas técnicas de ingeniería civil, aplicándolas ante los obstáculos que se presentaban en la ruta. Usó una combinación de locomotoras para los tramos planos y subidas, aprovechando la fuerza de gravedad en las bajadas.

A los 39 años, George Stephenson se casó con Elizabeth Hindmarsh, la hija de un granjero; ella le había gustado desde joven, pero había sido considerado indigno como pretendiente debido a su pobreza. No tuvieron hijos.

En 1821, un decreto del Parlamento autorizó que una compañía de Edward Pease construyera una vía para caballos que comunicara a las carboneras de West Durham, Darlington y Stockton.

Stephenson consiguió una cita con Pease y le sugirió considerar una vía de locomotora. Le explicó que su Blutcher tenía la fuerza de 50 caballos. El empresario aceptó visitar la Mina Killingworth.

Cuando Pease vio a la Blutcher trabajando, se dio cuenta que Stephenson tenía razón. Le ofreció el puesto de ingeniero en jefe de la compañía Stockton & Darlington y solicitó al Parlamento autorización para fabricar máquinas locomotoras.

Stephenson había empezado a trabajar con William Losh, dueño de una acerería en Newcastle. Juntos patentaron un proceso para fabricar rieles de hierro fundido. Mientras tanto, el ingeniero John Birkinshaw desarrolló un nuevo método para laminar rieles de hierro forjado de cinco metros de longitud.

Cuando Stephenson fue a ver esos rieles maleables, notó que eran mejores que los que él estaba fabricando. Aunque le costó una suma considerable de dinero y un pleito con su socio Losh, decidió usar los rieles de Birkinshaw en la línea Stockton & Darlington.

En 1823, Edward Pease se asoció con Michael Longdridge, George Stephenson y su hijo Robert Stephenson para crear una compañía que fabricara las locomotoras.

Llamada Robert Stephenson & Company, se convirtió en la primera fabricante de locomotoras del mundo. La primera fue la Locomotion, similar a las que el inventor había producido en las minas de Killingworth y Heaton.

Como ingeniero en jefe, George Stephenson estableció un ancho de vía de 1.44 metros, que fue adoptado como estándar para los ferrocarriles en todo el mundo.

Construyó la primera vía férrea pública, Stockton & Darlington; fue inaugurada el 27 de septiembre de 1825. Una gran multitud se reunió para verlo manejar la locomotora, que jalaba 36 vagones con costales de carbón y harina.

El viaje inicial de 14 km tardó dos horas; en el último descenso, antes de llegar al final en Stockton, alcanzó una velocidad de 24 km por hora.

La línea Stockton & Darlington redujo exitosamente los costos de transportación del carbón. Al año, Stephenson fue nombrado ingeniero y proveedor de locomotoras del ferrocarril Bolton & Leigh.

También fue ingeniero en jefe de la línea Liverpool & Manchester, el reto más difícil; tuvo que enfrentar numerosos y serios problemas de ingeniería.

Incluían cruzar el inestable pantano de Chat Moss, diseñar un viaducto de nueve arcos a través del Valle Sankey y realizar un corte de tres kilómetros en la roca del Monte Olive.

Los directores de la compañía Liverpool & Manchester no estaban seguros sobre usar locomotoras o motores fijos en su línea. Decidieron organizar una competencia, donde la locomotora ganadora sería premiada con 500 libras. Si era lo suficientemente buena, podría ser usada en el nuevo ferrocarril.

La competencia se realizó en octubre de 1829. Cada locomotora debía arrastrar una carga del triple de su peso, a una velocidad mínima de 16 km por hora.

Debían recorrer veinte veces los rieles de Rainhill, de dos kilómetros, para que fuera una distancia equivalente a la de un viaje de ida y vuelta entre Liverpool y Manchester.

Temerosos de que las locomotoras rompieran los rieles, solo permitieron aquellas que pesaran menos de seis toneladas. Se inscribieron diez al concurso pero solo se presentaron cinco, de las cuales dos fueron retiradas por problemas mecánicos.

Las locomotoras Sans Pariel y Novelty lo hicieron bien, pero la Rocket, producida por George y su hijo Robert Stephenson, ganó la competición.

El ferrocarril Liverpool & Manchester fue inaugurado el 15 de septiembre de 1830. El primer ministro, el duque de Wellington y otras importantes personalidades acudieron a la ceremonia de apertura, que incluyó una procesión con ocho locomotoras.

Desafortunadamente, el día fue empañado por un accidente en el que uno de los ministros del gobierno, William Huskisson, fue golpeado y muerto por una de las locomotoras.

Después de su éxito con Liverpool & Manchester, George Stephenson fue ingeniero en jefe de varias líneas más. Continuó trabajando para mejorar la calidad de las locomotoras que usaba en los ferrocarriles que construía.

En 1838 compró Tapton House, una mansión georgiana cerca de Chesterfield. Se asoció con George Hudson y James Sanders para abrir minas de carbón, acererías y canteras en el área.

Adquirió una pequeña granja donde experimentó con la crianza de ganado, nuevos tipos de abonos y comida animal. También desarrolló un método para engordar pollos en la mitad del tiempo habitual.

Su esposa Elizabeth murió en 1845. Poco después George Stephenson fue el primer presidente de la recién formada Institución de Ingenieros Mecánicos y se casó por tercera ocasión con Ellen Gregory, quien había sido su ama de llaves.

Seis meses después de la boda contrajo pleuresía y murió en su mansión Tapton House, el 12 de agosto de 1848. Tenía 67 años. Fue enterrado en la Iglesia de la Sagrada Trinidad de Chesterfield, junto a su segunda esposa Elizabeth.

Escuelas, facultades universitarias, museos y sociedades ferroviarias de Inglaterra llevan su nombre. De 1990 a 2003 su retrato apareció en los billetes británicos de 5 libras esterlinas, con un grabado de su locomotora Rocket y uno de los puentes que construyó.

El auge de las vías férreas estimuló la revolución industrial, permitiendo transportar materias primas y bienes manufacturados. Aunque no inventó la locomotora, George Stephenson fue un pionero al utilizarla en los ferrocarriles que también construyó.

Investigación y guión: Conti González Báez

 

 

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