COLUMNA: Radio Centro Futbol y más

    Edgar Valero
    Edgar Valero
    28 de años de experiencia lo respaldan
    noviembre 12, 2015

    ¿A QUIEN HAY QUE TENERLE MIEDO?

    Los puristas del fútbol mexicano, esos que creen que tienen licencia para opinar y el derecho de que los demás se callen cuando ellos se están expresando, llevan algunos años señalando que “las distancias se han reducido en el fútbol mundial”, que ya no hay equipos “chicos” y que los “grandes” cada vez sufren más para ganarle a los que antes les ganaban “facilito”.

    Puede ser. Pero para aquellos que crecimos viendo un relativo dominio de la Selección Mexicana en el área de Concacaf, no debería bastarnos esa “apreciación”, que realmente se ha vuelto un justificante para las traumáticas actuaciones que de manera recurrente tiene de pronto el equipo mexicano, al que le han robado el mote de “Gigante de Concacaf”, como una manera de desahogar las frustraciones contra un deporte que ha crecido a lo bestia en el país, y que ha robado la atención casi de manera absoluta de otras disciplinas.

    Para bien o para mal, somos futboleros. Y no está mal. Pero esa “justificación” con la que pretende explicarse el porque a Enrique Meza le fue como en feria; el porque Hugo tuvo que salir (aunque nada tuviera que ver la eliminación a Beijing 2008 con el trabajo con la Selección mayor), la bailada que le metió Costa Rica a Sven-Göran Eriksson; e incluso más recientemente, las dos zarandeadas que le dio Panamá al Tri en la Copa Oro, y el asunto de la reciente eliminatoria que trajo al plano internacional a la figura de Miguel Herrera.

    Pero durante la semana he estado presentando en estas páginas, algunos capítulos que muestran que no siempre fuimos el Gigante de la Concacaf, pero que tampoco se nos ha faltado tanto al respeto como en cambio sí, México lo ha hecho de manera constante con la mayor parte de los integrantes de la llamada Concacaf. Porque hasta Estados Unidos, que se ha convertido en la bestia negra del Tri, ha tragado pinole y no hace mucho tiempo, con aquella victoria de 5-0 en el Estadio de los Gigantes, o la de 4-2 en el Rose Bowl o incluso la reciente victoria del Tri que le dio el boleto a la Confederaciones del 2017.

    Ahora bien. Para los que tienen la memoria no tan funcional, bien valdría la pena recordarles que si bien México calificó de manera consecutiva a los mundiales de Brasil 1950, Suiza 54, Suecia 58, Chile 62 e Inglaterra 66, luego nos hundimos en periodo de incertidumbre y agonía futbolera que hizo que muchas generaciones de aficionados maldijeran las tristes actuaciones del equipo nacional.

    Porque luego de la derrota ante Italia en los cuartos de final de México 70, a donde llegamos por cortesía de don Guillermo Cañedo, el Tri fue eliminado de manera humillante en dos de los tres procesos mundialistas que siguieron, es decir, Haití en 1973 que nos dejó con un palmo de narices y el sueño de ir a Alemania, y luego de ser el peor del Mundial de Argentina al que accedimos porque el Pre mundial se jugó en territorio mexicano, otra vez, ahora en Tegucigalpa, el Tri tampoco pudo volar con destino a España.

    Otro boleto gratis y luego los malditos cachirules. Es decir en prácticamente 20 años, el Tri no fue ni el dominador, ni el Gigante, y nadie le ha podido quitar, eso si, el merito de 6 calificaciones consecutivas incluyendo seis boletos a los octavos de final, que muchas otras selecciones, por ejemplo, Argentina, no han podido lograr, después de esas dos aciagas décadas.

    Tal vez la verdad sea que nunca hubo “tal distancia” al menos en el caso de México y sus rivales “concacafquianos”, o al menos no desde 1966 cuando se logró aquel boleto a Inglaterra y las cosas se acomodaron dramáticamente, a veces a favor y a veces en contra del Tri.

    Yo la verdad sigo durmiendo tranquilo pensando que las generaciones y no el país, son los que de una forma u otra influyen en momentos de gloria o de agonía con México y con todos. Pregúntenle a Inglaterra que ha vuelto a ganar desde hace 49 años. O Argentina desde hace 23… Y Francia después de su Mundial. Quizá lo de “grandes” sólo sea una buena fabula, en la que se nos olvida que los equipos están hechos por mortales, jugadores simples y sencillos seres humanos. ¿Realmente deberíamos de preocuparnos? Yo creo que no… Creo que hay talento suficiente para que México regrese al Mundial dentro de tres años… Esa es mi postura.



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