COLUMNA: En Resumidas Cuentas

    Arturo Corona
    Arturo Corona
    Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
    Febrero 22, 2017

    ANSIEDAD Y MIEDO VIVEN INDOCUMENTADOS

     

    Rex Tillerson y John Kelly los Secretarios de Estado y de Seguridad Interna de los Estados Unidos inician un complicado viaje a México, tal vez el más crítico que un funcionario de alto nivel ha realizado a México en los últimos años. Ambos tratan de balancear la retórica incendiaria de su jefe con la vida real. Hace unos momentos Sean Spicer, el vocero de la Casa Blanca calificó la relación actual con México como “saludable y robusta” además de “fenomenal”, uno de los dos calificativos favoritos de su jefe, el otro es “Terrific” o tremendo.

    Este doble discurso de calificar de robusta y saludable la relación entre los dos países choca ante las promesas de campaña de Donald Trump de construir un enorme muro en la frontera, deportar a los ilegales y renegociar el Tratado de Libre Comercio. La óptica del vocero de la Casa Blanca se contrapone con el memorándum de intención de apretar las deportaciones anunciado por el Departamento de Estado.

    Se calcula que en los Estados Unidos hay entre once y doce millones de indocumentados, la mayoría mexicanos. De esta cifra  tres millones se asegura han cometido han cometido algún crimen, los famosos “bad hombres” que dice Trump y de esos tres millones un millón tiene una orden de deportación, son cifras oficiales.

    El Presidente Barack Obama a pesar de haber propuesto una llamada “Reforma Migratoria” que fue frenada en el Congreso, otorgó protección a unos 750 mil jóvenes hijos de indocumentados llevados a los Estados Unidos de niños con el programa conocido como Daca pero en ocho años de gobierno deportó a 2 millones 750 mil indocumentados. La administración Trump sigue adelante con su proyecto de construir un muro, de realizar deportaciones masivas no solo de los que hayan cometido un delito sino de jardineros, meseros, cocineros, recamareras sin pasado criminal cuyo crimen ha sido buscar un mejor futuro y permanecer en los Estados Unidos sin papeles. La pregunta es ¿Cómo cumplir las promesas de campaña del presidente hoy que sólo hay  400 centros de detención en los Estados Unidos y no existen los recursos ni  la capacidad para procesar a ese alto número de indocumentados?

    Primero contratar más agentes de la migra y aduanas, facultar a policías para realizar detenciones ante la simple sospecha de estar frente a un indocumentado, mejorar el sistema legal para evitar amparos y lograr una extradición expedita.  Para cumplir estos fines es necesaria la cooperación del gobierno mexicano para aceptar la deportación y recibir a los centenares de miles de indocumentados, muchos centroamericanos o de otros países que son detenidos. Dos tener la capacidad para procesar ese importante número de personas con los recursos que esto significa.

    Hay ambigüedad en las órdenes para realizar las redadas y las deportaciones. En la Casa Blanca se dice una cosa y en el Departamento de Estado y en el de Seguridad Interna se enfrentan a la realidad. Hoy los principales funcionarios del nuevo gobierno estadounidenses están en México con una difícil tarea, poner sobre la mesa la manera en que regirán las relaciones entre los dos países y esperar la simpatía del gobierno mexicano.

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    Crédito de imagen: Internet 



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