COLUMNA: La Última...

    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Enero 11, 2017

    DE PACTOS A PACTOS…

    Para quienes vivieron los Gobiernos de Luis Echeverria y Miguel Madrid, lo sucedido esta semana con el Acuerdo para proteger la economía familiar no es nada nuevo, conocen de sobra la historia y el final de la misma.

    Fue en la década de los 70 que se creó la comisión tripartita, integrada por funcionarios, sindicatos y empresarios que buscaba generar las condiciones de desarrollo para los mexicanos, se tomaron a la foto juntos, se echaron porras, puro blof mediático, lo único bueno fue el INFONAVIT.

    En la década de los 80 tras las crisis heredadas por el propio Echeverría y el inefable José Lopez Portillo, a Miguel de la Madrid se le ocurrió hacer lo mismo con pocos resultados tangibles, que desembocaran en beneficios para la población.

    El lunes Peña Nieto en una decisión desesperada, anuncio su propia versión del pacto, reunido con los mismos sectores con diferente rostro, pero con la misma postura, lanzar loas a un mandatario derrotado, cansado, sin argumentos.

    Los discursos mostraron mucho, peña abatido, sin fuerza, con una postura de cansancio, el representante de la CTM emulo de manera enfática a Cantinflas, mientras que el titular del trabajo Navarrete Prida de plano hizo la barba pensando en la gubernatura del EDOMEX.

    José Antonio Meade e Idelfonso Guajardo, en su papel al mando de dos secretarias que nunca dejan contento a nadie, Hacienda y economía. Todos bajo la mirada aburrida de un Miguel Ángel Osorio Chong que prefiere no salir en esta foto para que nada afecte sus sueños de grandeza.

    El PRI que encarna Peña es ese del pasado. El mismo que pretende salir del brote social en que se metió debido a la deficiente administración de los recursos públicos y a la toma de decisiones impositivas, con un acto para medios de comunicación.

    Entre tanto discurso, entre tanta justificación, el Presidente se ha perdido, y no logra que los mexicanos le crean.

    30 años de pactos, acuerdos, como usted diga, que no han servido para nada por una sencilla razón, han sido improvisados, pasan por el compromiso de los involucrados. El pacto 2017 tiene el mismo ADN del de los 70 u 80, por lo que es muy difícil que el papel se traslade a la realidad.

    El documento, es una carta de buenas intenciones, plagado de lugares comunes, propuestas vacías, sin medición ni objetivos reales con resultados medibles, puro rollo que no da soluciones de fondo.

    ¿Sabe cuál es el mayor problema?  Que no modifica en nada el ánimo social, el hartazgo ciudadano. El enojo y la ira no se resuelven dando explicaciones técnicas, sino atacando los problemas de fondo. El precio de las gasolinas sólo es un catalizador de ese descontento. Si hubiese gobiernos honestos que brindaran buenos servicios públicos de transporte, seguridad, salud y agua, la medida sería aceptada.

    La falta de claridad y sensibilidad de la explicación inflamó la pradera de una sociedad agraviada por los abusos. Quien no parece entender que terminó una era para las finanzas públicas es la clase política, que intenta compensar la caída de ingresos fiscales por la venta del petróleo con impuestos a la gasolina sin cambiar su forma de vida

    ¿Por qué no se hizo gradual si la problemática se conocía hace tiempo? ¿Por qué no replantear el gasolinazo con la combinación de otras medidas? Parece que otra vez no entienden que no entienden

    Para que las medidas sensatas de política pública —como lo es la liberalización del precio de la gasolina— sean acatadas y legitimadas, se requiere autoridad política. El problema es que hoy tenemos un presidente que, para la mayoría de los mexicanos, solo se levanta pensando en cómo joder al país.

    Crédito de imagen: AP 



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