COLUMNA: Matatena

    Blanca Lolbee
    Blanca Lolbee
    Periodista y conductora.
    marzo 4, 2016

    EL CHAPO SUFRE

    Joaquín el “Chapo” Guzmán acusa maltrato en la prisión de alta seguridad en la que se encuentra. Se queja de que lo despiertan tras sólo cuatro horas de sueño y que ello ha hecho que la presión se le eleve.

    Su esposa ha manifestado la misma queja. Unos días después de esas quejas, familiares y abogados anunciaron que realizarían una huelga de hambre a las afueras del penal para pedir mejores tratos para el capo.

    No se trata de decir que se le maltrate, pues más allá del daño que objetivamente ha causado a personas y sociedad en general con las actividades ilegales a las que se ha dedicado durante no pocos años, el señor es un ser humano.

    Pero tampoco se trata de darle privilegios (no más) ni de descuidar la vigilancia en torno a él so pena de una tercera fuga de quien está visto, no soporta estar en la cárcel.

    La cárcel no es el lugar preferido para nadie, pero sí el que se merecen los que no se ajustan a los preceptos que rigen la sociedad en la que vivimos.

    Otra cosa muy distinta es que algunos, acostumbrados a mandar como es el caso, no se adapten al encierro y pretendan gozar de privilegios, o en el extremo salir.

    Recuerdo que uno de los datos que circuló tras su (hasta ahora) última fuga, fue uno que reveló uno de sus hijos en el sentido de que el “Chapo” decía que si no lo sacaban de la prisión se iba a morir.

    El señor ya pidió que aceleren el proceso de extradición a Estados Unidos. Resulta que ahora sí, ya se quiere ir para allá. No se ha dado cuenta de que ahora no tiene el mando y que ése proceso se lleva su tiempo y no está en manos de sus abogados y probablemente ni de las autoridades mexicanas, acelerar el proceso, que como todo trámite legal tiene tiempos muy bien establecidos.

    En todo caso si finalmente se logra la extradición en unos meses allá en Estados Unidos podría estar en cualquiera de tres condiciones:  el primero es que Guzmán Loera se declare culpable de todos los cargos y logre por ejemplo que lo recluyan en una prisión de mediana seguridad; en ese caso también lograría mejor trato que en México y la reducción de su condena; otro escenario sería que le permitiesen, seguir operando en su “trabajo y en su labor”, (por lo menos es lo que dice su abogado). El objetivo de este esquema sería permitirle que hiciera contacto con otras personas y que Estados Unidos pudiera así detener a otros narcotraficantes; y el que podría generar temor de este lado de la frontera: que el “Chapo” se entregase a las autoridades con una lista de personas con las que en algún momento trabajó, ello incluiría funcionarios del gobierno, policías etc.

    Mientras eso sucede hoy el “Chapo” tendrá que seguir durmiendo 4 horas (como muchos hacemos) y si se le sube la presión pues que se la controle, en este país el 30.05% de los adultos de más de 20 años tiene el mismo problema y no les queda más que asumir el tratamiento, ¡se le sube la presión porque está en prisión! Y eso a nadie le gusta…mucho menos a los delincuentes.

    Aquí la pregunta es si, como él acusa, se están violando sus derechos ¿usted qué cree?



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