COLUMNA: Matatena

    Blanca Lolbee
    Blanca Lolbee
    Periodista y conductora.
    Enero 19, 2016

    EL COSTO DE IGNORAR QUE LA OBESIDAD ES UNA EPIDEMIA

    Hacia finales del 2015, una noticia llamó la atención: “México es el país más ignorante del mundo”. El encabezado no subrayaba lo principal: se trataba de una percepción sobre temas específicos. Pero los medios y las personas, como suele hacerse en el país, hicieron eco porque se trataba de otro aspecto negativo de nuestra sociedad… parece que nos gusta resaltar más lo negativo que lo positivo. Ni hablar, así somos por ahora y no hay nada qué hacer por el momento; si acaso evolucionar.

    Respecto a la noticia que se reveló en las últimas semanas del año pasado, aunque hablaba solo de percepciones, es importante. Y es que hay que subrayar que tener una percepción equivocada de algún problema es un impedimento para resolverlo, y de acuerdo con aquella encuesta de la firma londinense IPSOS-Mori, en nuestra percepción respecto a la obesidad creemos que éste no es un problema y por lo tanto no hay de qué preocuparse.

    Y es ahí donde está el verdadero problema: si no lo vemos no hacemos nada para resolverlo, particularmente en lo individual que es la gran barrera con la que tropieza todo intento del gobierno por resolver o ayudar a resolver algo (cuando lo hacen).

    En nuestra tendencia a ignorar los problemas que vemos claramente (hay gente obesa alrededor nuestro en todas direcciones) es donde el problema crece. Hoy en México el 70% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad, muchos de ellos formarán parte de los 2.8 millones que morirán cada año por enfermedades asociadas a esta epidemia creciente.

    En 2008 la obesidad ya le costaba al país alrededor de 5,500 millones de pesos. Si como sociedad pero sobretodo como individuos vemos con la preocupación que se merece éste y otros problemas, ello será un primer gran paso para combatirlos. Cerrar los ojos sin embargo sí es ignorarlo e ignorarlo es no resolverlo ¿no le parece?

    ¿Y no le parece que urge olvidar aquella anticuada sentencia que reza: prefiero ser un gordo que dé risa y no un flaco que dé lástima”? Hoy todo indica que puede ser al revés si pensamos en los no pocos problemas que conlleva estar obeso. En este como en muchos otras cosas la solución la tiene la persona  incluso más allá de las instituciones.



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