COLUMNA: La Última...

    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Abril 5, 2017

    EL SINDROME DE QUETZALCOALT.

    El Sindrome de Quetzalcoalt.

    Arrancaron oficialmente las campañas por las gubernaturas del EDOMEX, Nayarit y Coahuila, y con ellas todos los males que acarrean. Desde spots políticos vacios,  sin sentido, hasta discursos insulsos, llenos de lugares comunes, verdades a medias, una diatriba hipócrita.

    Lo que ya vemos en las entidades es para un análisis a fondo, pero no tanto de nuestra clase política, sino de nosotros como votantes.

    El PRI echo a andar su maquinaria de la forma más cinica posible, con la presencia de todo el gabinete en el Estado de México, la llamada joya de la corona, la que no se puede perder.

    Repartieron regalos, dadivas, se dieron baño de pueblo, participaron en un asalto en despoblado a la democracia. Pero el problema es que los otros partidos hacen lo mismo.

    La línea entre PAN, PRI, MORENA Y PRD es tan delgada que se prestan integrantes, candidatos, políticos que deciden brincar de un lado a otro sin el menor atisbo de vergüenza y congruencia.

    En cuanto cambian de camiseta, el discurso es otro, la forma de pensar, la visión de lo que debe de ser México se modifica, se adapta a las nuevas siglas, su ex partido es el diablo y ellos después de años de robar, resulta que son los nuevos adalides de la democracia.

    El problema mayor es que el votante se las compra, lo defiende a capa y espada como si fueran de su familia o gente cercana. Hay morenistas que defienden a Manuel Bartlett, Lázaro Mazon, o Ricardo Monreal, dios mio.

    Panistas que impulsan a un Miguel Angen Yunes, que es impresentable,  hoy el flamante gobernador de Veracruz, nunca ha podido explicar las acusaciones de pederastia en su contra, pero eso que importa si logra ganar la elección.

    Bueno el PRD es un chiste mal contado, donde el apotegma de Nicolas Maquiavelo el fin justifica los medios es llevado al extremo. Bueno los llamados Chuchos le darían clases al autor del ¨Principe¨.

    Pero los políticos no son de marte, son reflejo de una sociedad, que nos hemos dejado arrastrar, comprar, que hemos caído en su juego, que nos hemos dejado arrastrar por un sistema cuyo principal objetivo es evitar una transformación real.

    Le pone etiquetas a la gente y la gente se deja: unos de izquierda, otros de derecha. Los echa a pelear desde las trincheras que les impone, Y mientras, los políticos se enriquecen, la desigualdad se acentúa, la pobreza se vuelve una costra, los corporativos hacen lo que quieren y aplastan a las comunidades, los bancos se llevan la mejor parte y los funcionarios reparten lo que no es de ellos.

    Nos han prometido y se han burlado de los “logros” pírricos que alcanzamos como sociedad. Nos han puesto a cantar el Himno Nacional para que adoremos a sus héroes y los adoremos a ellos, también.

    Y no reclamamos, no exigimos, no nos enfurecemos; no señalamos, no denunciamos, no nos cansamos de esperar. Nuestra clase política es parte del problema, no la solución, pero tiene algo a su favor, sabe como manejarnos, como desunirnos, como jugar con nosotros, porque al final son parte de nuestro ADN.



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