COLUMNA: México Lindo

    Carlos Castellanos
    Carlos Castellanos
    Periodista, reportero y conductor de noticias
    Marzo 3, 2016

    HÁGASE EL PERISCOPE EN LOS BUEYES DE MI COMPADRE

    El uso de aplicaciones que transmiten video en directo mediante los teléfonos celulares (periscope la más famosa) está hoy en el centro del debate.

    Que un funcionario de la delegación Miguel Hidalgo usara esta red tecnológica para evidenciar las faltas que cometen algunos habitantes (tirar basura, adueñarse del espacio público con cosas, estacionarse en las banquetas…) se volvió el objeto de la discusión por las implicaciones que conlleva.

    Muchos se congratulan por que se muestre a la gente en el momento justo de sus comportamientos inadecuados y porque sean confrontados por quien tiene la sartén por el mango. Los mensajes de escarnio, burla y estigmatización (de la persona exhibida #LadySotelo y demás) superan por mucho los comentarios positivos sobre la acción realizada. Al momento se ignora el alcance real y la magnitud de los beneficios por estas acciones particulares.

    En este contexto entró al debate la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF, así se llama todavía, aunque ya no exista el DF) para alertar sobre la posible violación de algunos derechos de las personas cuando son exhibidas a través de estas plataformas, específicamente cuando el que hace alarde de la situación es un funcionario público.

    Hay voces a favor y en contra; desde algunas trincheras incluso han pedido que se repliquen este tipo de figuras y el uso de periscope en todas las delegaciones políticas de la capital del país como medida efectiva para impedir infracciones; en contraste, están los que advierten que se tiene que normar e impedir que se invada la privacidad, se viole la presunción de inocencia, la seguridad jurídica, se afecte la honra y la integridad de la gente.

    El que nada debe nada teme, reza el dicho y en un par de ocasiones la experiencia ha dejado al descubierto (podría decirse que casi sin querer) a figuras élite de la sociedad mexicana, desde un empresario de radio hasta un funcionario de la presidencia.

    He visto muchas veces cuando las camionetas de la delegación (la que usted quiera) llegan a una calle en la que hay muchos puestos ambulantes y los trabajadores sólo levantan uno… ¿No le entró con su cuota o solamente éste viola la ley y los demás no?

    Infinidad de ocasiones me tocó cubrir eventos de gobierno, partidos políticos o empresarios y élites de este país adueñándose de calles, banquetas y, en general, el espacio público para ocuparlo como estacionamiento o simplemente para que no se acerque nadie.

    Si se piensa mal, las acciones que se realizan en periscope parecen tiros de precisión, tal vez no lo sean, pero en un país, en una ciudad, en una delegación, en una colonia… en donde son tantos los espacios en los que la ilegalidad y la comisión de infracciones se encuentran con abrir los ojos, a veces el uso de esta herramienta se antoja más bien como un asunto de espectáculo, exhibición y representación, que de política pública.

    ¿Vale la pena el riesgo? ¿Será que sólo entendemos a la mala? ¿En qué medida podría pervertirse la herramienta para mostrar lo que se quiera con intenciones oscuras o para ocultar lo que conviene? El debate está abierto.

    @Carstellanos



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