COLUMNA: En Resumidas Cuentas

    Arturo Corona
    Arturo Corona
    Curioso por naturaleza, incrédulo por experiencia
    Diciembre 8, 2016

    INICIÓ LA CUESTA DE ENERO

    Los enredos en torno a la palabra “plusvalía” ha creado una tormenta que está lejos de amainar. En el diccionario de la RAE dice “Acrecentamiento del valor de una cosa por causas extrínsecas a ella”. Aplicado a una propiedad es el aumento de valor por mejoras en su entorno, mejores vías de comunicación, calles, alumbrado, comercios, escuelas, parques, entre otros. Muchos invierten en una casa con la esperanza que el paso de los años aumente su plusvalía y gane un dinero. La confusión saltó por la plusvalía que se pretende legislar en la nueva Constitución de la CDMX y en una nueva Ley de Vivienda, dos documentos distintos. La nueva Ley de Vivienda específica que “plusvalía será propiedad pública de la ciudad” con que esta interpretación termina de un plumazo con la plusvalía por un bien privado, al menos así se entiende, pero ni lo mismos asambleístas que lo aprobaron han atinado a explicarlo.

    Tanto la nueva ley como la nueva Constitución local contemplan el destino de plusvalías alejadas de los propietarios y que tendrían como destino construir vivienda de grupos vulnerables y de bajos recursos, lo que en el papel está bien, pero en la práctica se convierte en un proceso discrecional y fuera del escrutinio. Esto sucede con otros impuestos que pretenden invertirse en mejoras al medio ambiente y que terminan en otros rubros o en los bolsillos de los gobernantes.

    El negocio inmobiliario es evidente en la CDMX, la venta de casas a cambio de edificios se otorga de manera indiscriminada a los constructores que pagan un impuesto de mitigación que no se sabe en donde se aplica o simples mordidas que les permite construir donde no hay agua ni servicios o que van a causar daños en el entorno.

    Miguel Ángel Mancera insiste en que el tema se ha politizado y pide a Asambleístas y Constituyentes aclarar el término de “plusvalía” y retirarlo de ambos documentos. Afirmó el Jefe de Gobierno que vetará cualquier nuevo impuesto que se pretenda proponer, pero hay mil maneras de imponer cargos adicionales a los actuales. La Secretaría de Desarrollo Urbano y de Vivienda se ve rebasada por la voracidad de constructores y autoridades. En defensa del pago por la plusvalía, Felipe de Jesús Gutiérrez, titular de Seduvi dijo que las Inmobiliarias pagaría la plusvalía, algo que ni el propio funcionario cree.

    Se habla de regular la vivienda, una promesa lejana de la autoridad, es visto como un jugoso negocio inmobiliario en el que autoridades y constructores están coludidos en la construcción de mega proyectos y otros no tanto que carecen del estudio de impacto ambiental, que generan fuertes daños al ecosistema, a los servicios públicos, al entorno de la colonia y de la zona sin el menor mejoramiento de nada.

    En Resumidas Cuentas se pretende ponen las bases de una prolongada cuesta de enero.



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