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    Edgar Valero
    Edgar Valero
    28 de años de experiencia lo respaldan
    Septiembre 1, 2015

    LA FIESTA INOLVIDABLE

    Durante años nos hemos quejado sistemáticamente de que el deporte mexicano a nivel masivo está en el olvido. Mientras el director de la CONADE, Alfredo Castillo se dedica a desgastarse con pleitos contra federativos y deportistas en vez de dedicarse a la misión que sí le encomendó el Estado Mexicano como prioridad, que es la activación de la sedentaria población mexicana, el pasado domingo, el Instituto del Deporte del Distrito Federal le dio una demostración más de lo que es ponerse a trabajar en vez de andar de grillo y quedar bien.

    Y es que el Maratón de la Ciudad de México ha sido una fiesta inolvidable, y no son los 30 mil participantes lo que me mueve al comentario, y mire que ya estamos hablando de una cantidad impresionante de corredores, sino la forma en que se ha vivido, de la forma en que la ciudad en pleno ha disfrutado “SU” evento, con un recorrido que nos llevó no sólo por las zonas más “nais” de la capital, sino por barrios de bravío abolengo como Tlatelolco, “la Guerrero” y un “rasponcito” de “Tepito” aunque fuera sobre Paseo de la Reforma, pero me he quedado impresionado de la participación entusiasta, emocionante, en algunas partes hasta emotiva, de los capitalinos que salieron a las calles a acompañar a sus familiares, amigos y desconocidos.

    Horacio de la Vega, director del deporte del DF, quien ha cumplido con una labor impecable al frente del organismo, ha traído muchos eventos importantes, pero a otros, como el caso del Maratón, les ha dado continuidad, seriedad, importancia. Ha encontrado importantes aliados en la iniciativa privada, y no es “de a gratis” que el Jefe de Gobierno capitalino, el Doctor Mancera, le haya brindado su total apoyo. Hechos son amores, dice el dicho, y los hechos están a la vista. Yo no he visto, ni he escuchado que alguien critique el trabajo de Horacio, ni que haya salido en los periódicos peleándose con los deportistas o diferentes líderes de agrupaciones, asociaciones o delegaciones deportivas. Su trabajo ha sido, callado y efectivo.

    Y por primera vez en mi vida he tenido la oportunidad de participar en un Maratón (o, “una” Maratón, como usted guste), pero quiero decirle que las muestras de cariño y alegría que hemos recibido los competidores en el evento, han sido algo inolvidable. Miles y miles de capitalinos y de otras partes del área metropolitana se desbordaron en las calles para dar aliento a todos los participantes, y las muestras generosas de aportación de líquidos, frutas, dulces, y todo lo que tuviera azúcar para apoyar a los maratonistas me ha dejado asombrado. No digo que nunca haya sido así, pero tal vez como nunca lo viví de primera mano, nunca lo sentí y disfruté como ahora.

    El viernes pasado que entrevisté a Horacio en mi programa de radio, le decía precisamente que no era el número de participantes contados por miles lo que debería ser el “headline” de este acontecimiento, sino el hecho de la ciudad más grande y poblada del mundo sepa convivir.

    Contadas ocasiones los peatones nos podemos apoderar de las hermosas avenidas que conforman el centro de la ciudad, y menos, son las ocasiones en que la piel se nos llega a poner “chinita” por un acontecimiento que “afecta” a nuestra Capital. Uno de esos momentos fue cuando el primer contingente, integrado por los participantes con capacidades diferentes y con discapacidad, partió del Hemiciclo a Juárez, no sin que antes se escuchara el sonido de las sirenas y torretas de un nutrido grupo de motociclistas de la Dirección de Protección y Vialidad.

    La organización ha sido compleja, pero efectiva. Hubo sus puntitos, sí, y el lamentable fallecimiento de un participante, muy triste y doloroso, pero que no puede ser de ninguna manera algo que desacredite al evento. Todas las áreas que han participado, todos los capitalinos que se agregaron y que además dieron un recibimiento de héroes a los corredores en el Estadio de Ciudad Universitaria, nos han regalado un evento inolvidable. Horacio de la Vega ha coordinado a un impresionante equipo y todo el Instituto y el Gobierno Capitalino, en interacción con muchas dependencias han participado de manera impecable.

    Con trabajo honesto y sin hacer escándalo, ahí está un gallo para dirigir en un futuro próximo al Deporte Nacional, alguien que además representó a México hasta en Juegos Olímpicos y que no pide reflectores ni entrevistas, que no se toma “selfies” con los deportistas ni está de pleito con nadie.

    Yo me quedó con esa galería de imágenes inolvidables de miles y miles de capitalinos, unos corriendo y otros en las laderas del recorrido, que se han sumado para demostrar que cuando se quiere, se puede. El Maratón de la Ciudad de México ha sido una Fiesta Inolvidable.



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