COLUMNA: La Última...

    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Noviembre 23, 2016

    LA SILLA VACÍA

    ¿Cómo pasara a la historia Enrique Peña Nieto? ¿por corrupto? ¿por insensible? ¿Cómo alguien que trató, pero no pudo? ¿Cuál es su legado?

    Después de sufrir dos derrotas contundentes en las elecciones del 2000 y 2006, el PRI buscaba afanosamente la forma de reposicionarse entre el electorado, lejos de los Pinos se fortaleció en sus gubernaturas, por lo que no fue extraño que de ahí surgiera su carta fuerte rumbo al 2012.

    El entonces Gobernador del Estado de México fue ubicado como el gallo del tricolor cuando apenas cumplía la mitad de su mandato, por supuesto el de entrada negaba cualquier posibilidad, y aplicaba la misma retorica ¨mi compromiso es con…¨

    Al interior de su partido diversas manos se movían para garantizar la unidad en torno al joven político, producto de uno de los clanes más viejos de la mafia ¨revolucionaria¨ el grupo Atlacomulco. Era indispensable evitar las fracturas que podrían costarles caro, la experiencia hablaba por si sola.

    Lo primero colocar al mandatario mexiquense como un rostro fresco, moderno, con ideas innovadoras, alejado de lo anquilosado de los dinosaurios que lo apadrinaban. Neutralizar a Manlio Fabio Beltrones el poderoso legislador, quitar de en medio a Humberto Moreira que andaba entusiasmado.

    Las cosas salieron bien, todos abrazaron la idea de ir de la mano con Peña Nieto, no importo que fuera un fracaso como gobernador, que durante su etapa en al estado de México comenzara a pudrirse la vida institucional, social, económica de la entidad.

    Fue un pésimo candidato, sin capacidad para improvisar, ni articular más allá del Telepromter, con entrevistas a modo, rehuyendo los debates, hablando solo en lugares controlados. Campañas mediáticas, un fuerte respaldo de la Televisión, un blindaje político-empresarial que garantizara que el PRI recuperara la presidencia.

    Cierto influyeron otros factores que permitieron su victoria, la profunda misoginia del PAN, la división en torno a Josefina Vázquez Mota, el desprestigio con el que arranco Andrés Manuel López Obrador, que, si la campaña dura un mes más, seguro lo alcanza y rebasa.

    Finalmente, con el apoyo del voto duro, de los mexicanos que compraron el discurso de que ¨ellos si saben cómo, ¿Qué se vayan los pendejos y que regresen los corruptos?

    Bueno, pues la administración de EPN confirmo que no saben cómo hacerlo y que se quedaron los corruptos y los pendejos.

    Inicio a tambor batiente, Sus dos primeros años fueron de logros importantes. Estableció una alianza con la oposición que le permitió sacar diversas reformas estructurales que llevaban lustros atoradas

    Peña estaba en su momento cúspide, más su aprobación en la opinión pública no era espectacular: 47% estaba de acuerdo con su manera de gobernar, 51% en desacuerdo. A partir de ahí vino una debacle pasmosa que ni la censura pudo evitar.

    El mal manejo de la tragedia de Iguala, en la que desaparecieron los 43 estudiantes de Ayotzinapa, comenzó a dibujar a un Presidente que no tenía la estatura. Luego vino el escándalo de la Casa Blanca, donde se achicó bastante. Peña nunca pudo recuperarse de este golpe. Fue evidenciado como un presidente CORRUPTO. le apostó al silencio y a un eventual olvido por parte de la opinión pública. Fracaso.

    La Fuga del chapo, su respaldo a gobernadores rateros a los que presumió como parte de una nueva generación política, la visita de Trump, todo contribuyó a achicar a un mandatario que mostraba su verdadera personalidad y capacidad. Intolerante, aislado, sin manejo de crisis, insensible, egoísta, un equipo soberbio, que vive en otro país.

    Hoy Peña es el presidente más impopular de la historia moderna, en momentos que México necesita un líder fuerte, vigoroso, capaz de enfrentar la embestida de la ultraderecha antimexicana, pero…

    Crédito de imagen: Internet 



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