COLUMNA: Matatena

    Blanca Lolbee
    Blanca Lolbee
    Periodista y conductora.
    Febrero 17, 2016

    LOS GRANOS DE MOSTAZA DEL PAPA FRANCISCO

    Se fue el visitante del año: el Papa Francisco que ha dejado una estela de reflexiones y reacciones cuyos efectos aún no se sabe si realmente llegarán. Lo digo porque unos y otros, fuerte y quedito hablan de que aquellos, o los otros, o nosotros, debemos escuchar lo que el Papa vino a decir y actuar en consecuencia… pero es muy fácil hacerse de oídos sordos y la memoria nuestra destaca por ser tremendamente flaca.

    No lo deseo, veremos si algo pasa. Creo no obstante ese aparente pesimismo, que el mensaje, los mensajes deben haber llegado a personas concretas y serán esas personas: una, un millón, cien millones, quienes personifique los cambios a los que ha llamado el Padre Jorge, como le gusta que le digan. Entre los jóvenes que les quede bien grabado que son el tesoro de este país, lo dijo en su primer mensaje y lo retomó en el que les dirigió a aquellos reunidos en Morelia, Michoacán. Les dijo también que no se dejen usar ni humillar.

    Lo mismo les dijo a los trabajadores. Hubo muchos mensajes que se deben rescatar, allí están transcritos y publicados una y otra vez. Sin embargo, uno de los que llamó la atención (y todos lo hicieron) fue el que les dirigió a los obispos en catedral en su primer día de actividades en esta larga e intensa visita a nuestro país.

    Esa misma noche, tuve la oportunidad de participar en una entrevista con el padre Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis y nos decía que cuando escucharon aquello de “si tienen que pelearse, peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos, y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”  los obispos voltearon a verse unos a otros porque no sabían a qué venía esa afirmación. La iglesia no está dividida, aseguró.

    Le preguntamos después cómo habían tomado la otra parte en donde les dice: “Sean por lo tanto obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso. No tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; no pongan su confianza en los “carros y caballos” de los faraones actuales, porque nuestra fuerza es la “columna de fuego” que rompe dividiendo en dos las marejadas del mar sin hacer grande rumor”.

    Elegantemente nos dijo que la mayor parte del mensaje aplica para todas las personas y no sólo para los obispo, en eso estamos de acuerdo pensé, pero no puedo dejar de preguntarme desde entonces si acaso el papa lo habrá dicho por aquellos de los obispos mexicanos que se pintan el cabello y se hacen manicure, los que están ligados al poder y a él sirven más que a los feligreses o bien a aquellos que se presentan ante los medios y multitudes con piel de oveja pero que a  los empleados cercanos  y que les ayudan en su diaria labor los tratan con la punta del pie en una franca agresión a la dignidad de la persona.

    No sé si el Papa sabía o sospechaba de ellos…yo simplemente me lo pregunto. Por lo pronto yo sí rezo por el él y rezo también porque los muchos mensajes que nos trajo sean como aquel grano de mostaza que cae en tierra fértil, ahora habrá que esperar que crezca y florezca.



    Imprimir este artículo Imprimir este artículo

    Te puede interesar: