COLUMNA: México Lindo

    Carlos Castellanos
    Carlos Castellanos
    Periodista, reportero y conductor de noticias
    septiembre 10, 2015

    MEXIBÚS, UN TRANSPORTE PÚBLICO DE ÉLITE (PARTE 2)

    En la página de internet de la Secretaría de Comunicaciones del Estado de México (SECOM) se establece que el “mexibús” es un medio de transporte masivo, y lo define como “aquel que permite transportar grandes cantidades de personas en tiempos cortos, en largos trayectos, con seguridad, comodidad, confiabilidad y abatiendo las emisiones contaminantes atmosféricas”.

    En la misma página se apunta una de las características del transporte masivo en el Estado de México: es incluyente de los sectores social y económico.

    Mi amigo que tiene que salir, desde el poniente del DF, dos veces a la semana al municipio de Ecatepec para dar clases en una universidad que hay en la avenida Central Carlos Hank González me planteó un asunto que me resulta imposible de creer: “El mexibús es un transporte de élite al que no todos se pueden subir. No hay tarjetas del mexibús”…

    Continuó su relato de la manera siguiente:

    Cuando salí del metro Ciudad Azteca me sorprendí, el “Mexipuerto Ciudad Azteca Bicentenario” es todo un complejo que incluye recorrer un centro comercial antes de abandonar las instalaciones de la Línea B del metro y poder ingresar a un paradero multimodal en el que conviven las terminales de transporte público concesionado y del mexibús.

    Todo muy bonito, limpio y con buenas señalizaciones. “Lo voy a conseguir”, pensé. Pero no sabía lo que me esperaba unos metros adelante.

    Cuando llegué al pasillo en el que están los torniquetes de acceso para el mexibús (faltaban nueve minutos para las 8 de la noche) volví a mi realidad.

    Al principio del pasillo hay dos máquinas que supuse eran para dispensar las tarjetas de acceso y a un costado de los torniquetes otras dos. Todas estaban abarrotadas de gente y en los pasillos había muchas personas más.

    Esto es común, pensé. Todo mundo quiere adquirir sus tarjetas a la mera hora y muchos más están esperando que alguien acepte meterlos en la fila.

    Me acerqué a las máquinas que están al principio del pasillo para ver como operaban los aparatos y aproveché para preguntarles a dos mujeres que estaban ahí por las tarjetas del mexibús:

    ¿Aquí se compran las tarjetas de acceso, verdad? Inquirí. Lo que escuché me dejó atónito: “Sí joven, pero la gente se molesta porque dicen que somos unas huevonas porque no venimos antes a comprarlas… una trabaja y no puede venir antes a comprar la tarjeta y ahorita que ya no hay ¿Qué hace uno? Pues pedirle el favor a alguien para que nos dejen entrar con su tarjeta…”

    ¿Es decir que no hay tarjetas? Le interrumpí.

    “No hay joven, y esto es todos los días”.

    Tras agradecerle la información me acerqué a los torniquetes para buscar algún empleado del mexibús. En el fondo había dos, les hice señas y una joven muy atenta se acercó para que pudiera hablar con ella y lo que me dijo fue el acabose para mí.

    “Las tarjetas se venden de lunes a sábado a partir de las cuatro de la tarde y en media hora se acaban. También se venden en otras dos estaciones del mexibús pero ahí es más difícil porque no tienen hora para abastecer las máquinas…”.

    Entonces comprendí por qué esas tarjetas son tan valiosas para los que sí la tienen, parecen un artículo de lujo. ¿Te imaginas a qué hora tendría que llegar a formarme para poder comprar una tarjeta de acceso al mexibús? ¡Y a ver si alcanzaba a comprar alguna! Peor aún, subrayó, ¿tengo que faltar a mi trabajo para ver si puedo comprar una tarjeta del mexibús? Mi amigo se despidió dejándome atónito y con muchas preguntas.

    ¿Cómo es posible que no se pueda cubrir la demanda de la gente? ¿Nadie es responsable? ¿Las autoridades conocerán esta situación?

    Mexibús, un transporte público de élite (parte 1)



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