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    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Abril 12, 2017

    NARCO-HISTORIAS SINALOA

    Narco-Historia Sinaloa.

    A través de los años México ha convivido con el narcotráfico en sus diferentes formas, nos hemos acostumbrado a hablar de mariguana, heroína, escuchar corridos que enaltecen figuras delictivas, se ha creado toda una subcultura alrededor de un delito, la famosa moda ¨Buchona, que abarca vestir y hablar.

    Apodos como El chapo, la Barbie, el Jefe de Jefes, El Señor de los Cielos, El Lazca, El Mochomo, nombres y apellidos Caro Quintero, Ernesto Fonseca, Miguel Ángel Felix Gallardo, Osiel Cardenas, García Abrego, en fin, forman parte desde hace mucho de nuestro léxico.

    ¿Cómo llegamos aquí’?¿Cómo nos convertimos en un narco-estado? ¿En qué momento perdimos el control del territorio? ¿Cuando nos acostumbramos a vivir con la violencia?

    Realizaremos varias entregas sobre la Historia del Narcotráfico en México. Comenzando con un estado emblemático en el tópico, Sinaloa.

    Todo comenzó con un inmigrante chino llamado en un principio Lai Chang Wong, quien llegó a México en 1911 para enrolarse como médico con los revolucionarios del Norte, diez años después comenzó a practicar medicina naturalista en El Dorado. Ahí un sacerdote católico lo convirtió al cristianismo y bautizó como José Amarillas.

    Cultivó  col, rábanos, lechugas, tomates, pepinos y esas flores desconocidas entonces pero que pronto serían objeto de gran polémica: las amapolas, que eran una de las materias primas  para su medicina natural: conocía los poderes narcóticos y curativos de los opiáceos.

    La leyenda urbana asegura que desde esa época hubo un acuerdo entre los Gobiernos de EUA y México, para buscar un lugar apropiado en donde sembrar la amapola. En dicha búsqueda, habría participado un señor de apellido Amarillas, de ascendencia China quien los llevó hasta las montañas en busca de clima y tierras apropiadas, pero también de hombres en que pudieran confiar por su capacidad y valor, así como su discreción. Para tal fin se llegó a Santiago de los Caballeros, Badiraguato.

    Años después el señor Amarillas se retiró, dando pie a un periplo marcado por la sangre y la impunidad.

    Hablamos de las décadas de los 30 y 40, cuando en Sinaloa, los latifundistas  estaban resueltos a impedir a sangre y fuego la cesión de sus tierras. Aparecieron las guardias blancas que mataban campesinos y éstos se defendían con las armas.

    En ese ambiente nació la mafia en Sinaloa: para proteger la propiedad privada en una época en que el lema “Tierra y libertad” no era el eslogan de un partido político. Los más ricos agricultores, dueños de feudos de la época, se valieron de pistoleros.

     

    Un hombre llamado Pedro Aviles, ¨El León de la Sierra¨, hizo de las montañas sus centros de operación y convirtió al negocio del tráfico de droga en un modelo de organización en la siembra, cultivo y distribución.

    Comenzó a tejer una red de sociedades y complicidades con la clase política de la época, que estaba compuesta por Generales que combatieron en la Revolución, uno de ellos el Gobernador Cardenista Rodolfo Tostado, quien fue asesinado  por un personaje conocido como El Gitano, el primer sicario del estado.

    No había existido otro tipo como él. Poseía una brutal sangre fría que se convirtió en leyenda a partir del 21 de febrero de 1944, cuando durante la madrugada del carnaval de Mazatlán, ejecutó al mandatario quien recibió dinero para permitir la siembra de droga, pero que ordenó a policías que barrieran con los cultivos. La bala entró por la nuca del coronel y le salió entre los ojos. Corrió la sangre en los festejos del puerto.

    Esto confirmo el poder del crimen y las complicidades de las autoridades, una simbiosis que nació con la primera cosecha.

    Mientras tanto Pedro Avilés fortaleció sus relaciones con mafiosos norteamericanos como Max Cossman,¨El Rey del Opio”. y el legendario Bugsy Seagel, quienes aprovecharon la política de EUA,  nunca reconocida pero tolerada, de “puertas abiertas” al tráfico de heroína en los años de la Segunda Guerra Mundial.

    El primer Padrino Mexicano, tuvo dos muchachos que le fueron de mucha utilidad en los años 50, uno fue Ernesto Fonseca Carrillo, quien años después sería conocido como “don Neto” y otro, concentrado en el área urbana de Culiacán, llamado Eduardo Fernández, “don Lalo”.

    Además Avilés fue el impulsor de las primeras familias sinaloenses dedicadas al tráfico de droga:  los Caro, los Elenes, los Quintero y los Payán. El último en sumarse al clan sería un agente de la policía judicial de Sinaloa, un hombre alto, enjuto y muy inteligente, Miguel Ángel Félix Gallardo,

    El dominio del Leon de La Sierra  duró poco más de dos décadas, gracias a que mantuvo en paz las regiones donde operaba; y genero mucho dinero, a tal punto que se convirtió en un factor de desarrollo en las comunidades donde no había caminos, escuelas, luz eléctrica ni comunicaciones. Lleno los vacíos que las autoridades dejaban por corruptas e incapaces,  los campesinos acudían a él por la justicia negada oficialmente.

    Como le mencioné líneas arriba de él aprendieron varios personajes que con el devenir de los años serían los creadores del concepto que hoy se ha vuelto popular, ¨Cartel¨. De lo que ya platicaremos más adelante.



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