COLUMNA: Matatena

    Blanca Lolbee
    Blanca Lolbee
    Periodista y conductora.
    Diciembre 23, 2015

    NAVIDAD ES NATIVIDAD

    El 24 de diciembre es una celebración en su origen religiosa. Hay sin embargo en ella una notable ausencia de la religión, por lo menos en la mayor parte de  los días y las personas.

    El común denominador en cambio es ver multitudes en los diferentes centros comerciales.

    El nacimiento del niño Jesús establecido por la sociedad contemporánea en un 24 de diciembre, es lo que dio origen a ésta festividad. Se trata del nacimiento de quien vino a dar ejemplo de amor y a ofrendar su vida por aquellos a quienes llamaba hermanos. La invitación a celebrar su natalicio es al mismo tiempo una invitación a recordar el mensaje que vino a enseñar a los seres humanos cuya  buena nueva narra la historia es “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”

    Sin embargo en los centros comerciales y en las calles donde muchas tiendas se concentran, nadie se acuerda de ese mensaje; entre empujones, prisas, sin mirar a los otros a los ojos, la gente sólo se ocupa de buscar el regalo preciado para aquel o aquella al que ama, o para sí mismo y, en el peor de los casos para el que le tocó en el intercambio.

    Los regalos fueron en una época símbolo del bien que dejaba el niño Jesús, pero nadie o muy pocos recuerdan eso ahora.

    No cabe duda que la religión que ahora profesa la mayor parte de las sociedades es la que tiene por dios al dinero. El mundo de lo material, de lo “easy & nice”, el parecer por encima del ser, han dejado en el olvido el origen de la celebración navideña. El significado de las posadas y la historia bíblica.

    Lo peor es que ello no es sino una se las muchas muestras de que el mundo está rindiendo pleitesía a un materialismo exacerbado que nos lleva a un mayor rencor social, a una mayor división entre las sociedades, a cada vez más diferencias económicas entre los países en desarrollo y los más pobres. Es más, estamos en un momento en el que ostentarse como religioso de cualquier credo puede incluso ser mal visto. Por eso el disimulo y con ello el sacrifico: el parecer para dejar de ser.

    Pero ello conduce al vacío interior y una persona volcada hacia el exterior  sin asideras interiores, una vez que pierde la posibilidad de satisfacer sus crecientes apetitos materiales, no tendrá hacia dónde voltear para sentir que es feliz…o para serlo.

    Por ello la violencia, por ello el vacío interior que irremediablemente conduce a las personas a olvidarse que tienen algo que algunos llaman alma, sin ese algo, sin el  alma ¿seremos todos un día seres desalmados como los muchos que ya hay en nuestra civilización?

    Vaya pues esta reflexión con el deseo de que retomemos apenas tal vez por un momento el verdadero sentido de la navidad, sin importar qué religión profese cada quien y pensando en  el mensaje de Jesús que es  el mismo de muchos otros como él. Después de todo es probable que la  mejor religión sea aquella que Rabindranath Tagore llamaba “la religión del hombre”.



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