COLUMNA: Cinema Red

    José Antonio Valdés
    José Antonio Valdés
    Investigador, guionista, crítico y docente cinematográfico
    enero 25, 2016

    NO CALLAR VALE LA PENA

    Un puñado de periodistas del diario local The Globe en Boston, Estados Unidos, realizó una exhaustiva investigación que culminó en 2001 con la publicación de una serie de reportajes en su revista especializada Spotlight sobre varios casos en los cuales la iglesia incurrió como protectora de más de 70 padres pederastas.

    Con ese trabajo de investigación dichos periodistas fueron reconocidos con el premio Pulitzer al servicio público en 2003, pero además resultó ser un tema que llamó la atención de Tom McCarthy, uno de los actores de la estupenda serie televisiva The Wire y guionista de la exitosa cinta de animación Up: Una aventura de altura (2010), producida por Pixar.

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    McCarthy desarrolló un interés creciente en la labor de investigación que realizan algunos reporteros desde que interpretó a un periodista en la quinta temporada de The Wire, en la cual el creador David Simon –periodista por dos décadas antes de trabajar en televisión— introdujo el tema de la crisis ética de la industria periodística. Fue así como contactó a Josh Singer, quien también estaba inmerso en el tópico periodístico luego de escribir The Fifth Estate acerca de WikiLeaks.

    La mancuerna McCarthy-Singer dio como resultado la impresionante cinta En primera plana, que destaca sin duda por tres factores: su guión, que no se limita al escándalo, sino al proceso de la investigación periodística; su elenco o casting, con personajes muy bien definidos e interpretados al dedillo por Liev Schreiber, Michael Keaton, Brian d’Arcy James, Mark Ruffalo y Rachel McAdams; y su edición, la cual lleva un ritmo creciente y constante que permite al espectador adentrarse en el drama por más compleja que resulte la historia al inicio.

    Todo comienza con la llegada de un nuevo integrante al equipo de Spotlight, Marty Baron (un serio y diligente Liev Schreiber), quien asumirá inmediatamente el cargo de editor en The Globe, apuntando sus ideas para mejorar los contenidos de dicho diario local. Su primera incursión al frente del periódico resulta un movimiento arriesgado y sorpresivo para sus compañeros, cuando le pide al equipo de investigación que siga una nota sobre el caso de un padre acusado de violación en Boston.

    Ben Bradlee Jr. (John Slattery, cuya interpretación no termina de desencajar de su personaje en la aclamada serie Mad Men) y Walter Robinson (Michael Keaton, en una actuación que llega a reflejar su propia personalidad: reflexiva y fría, pero sensible y simpática, un humano determinado a lograr sus metas) le harán hincapié a Marty sobre lo complejo que puede resultar esa tarea. El hecho de solicitar información clasificada a un tribunal sobre casos en que la iglesia está implicada supone en Boston una demanda a la institución religiosa, lo que a su vez significa ir contra buena parte de la población local y de sus lectores. Sin embargo, Marty mantiene su postura y Walter comienza a trabajar con su equipo en lo que parece, un reportaje que terminará archivado en poco tiempo.

    Rachel McAdams, Mark Ruffalo, Brian d'Arcy James, Michael Keaton and John Slattery play Boston Globe journalists in the film, Spotlight.

    No obstante, el reto de realizar una investigación que implica a una de las más fuertes instituciones de su estado es difícil de rechazar, e inmediatamente el acucioso Mike Rezendes (un excelente y pasional Mark Ruffalo), la formal y osada Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y el lineal Matty Carroll (Brian d’Arcy James), miembros del equipo de Spotlight, ponen manos a la obra.

    A partir de entonces y hasta el final del filme, los cuatro integrantes de la revista de investigación, pasarán de lo que parece un hecho aislado a la inmersión en lo que llaman incluso un “fenómeno patológico”. El acierto, como mencionaba antes, es que el guión realizado por Josh Singer y Tom McCarthy, parte de una investigación bien preparada sobre las extraordinarias averiguaciones de los verdaderos reporteros de Spotlight.

    La historia se conduce hacia el retrato de los personajes, su interacción y la transformación que viven con el propio proceso de averiguación. He ahí lo realmente profundo y valioso del largometraje, dirigido a su vez por Tom McCarthy, que muestra a los periodistas no sólo como seres humanos capaces de reconocer sus propias vidas en los temas que reportan, sino también de empatizar profundamente con la problemática social que les rodea.

    En una entrevista para la revista digital Variety, Tom McCarthy explicaba que él visualizaba a los periodistas como héroes, quienes incluso a pesar del peligro que pudieran enfrentar señalaban los crímenes en una lucha constante por sacar a la luz lo oculto. A propósito de ello, McCarthy comenta: “Estábamos tratando de hacer una representación tan real como la vida, tanto como fuera posible. No estábamos siendo sensacionalistas o sentimentalistas. Así que nosotros sabíamos que en algún grado daría como resultado una obra dialogada, sobria y el ritmo y las transiciones eran cruciales para el resultado en pantalla”.

    Al respecto, la labor de Tom McArdle en la edición resulta fundamental, pues el ritmo del montaje acompaña bien la transformación de los personajes y logra captar el interés del espectador, orillándolo a mantener la atención de una historia que se presenta como polémica, arriesgada y a la vez valiente. Es como estar en una espiral dramática ascendente que se corona con la frase del abogado de las víctimas, Mitchell Garabedian (muy bien interpretado por Stanley Tucci): “Se requiere a un pueblo entero para criar a un niño, pero también para abusar de él”.

    Asimismo, Josh Singer explicó que una de sus principales preocupaciones al escribir el guión de En primera plana era cuestionarse por qué estas situaciones existen por tanto tiempo y “cuando finalmente nos enteramos, ¿por qué no actuamos?”. Y es justo esta sensación la que permea la cinta.

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    Los únicos defectos que yo podría enumerar son básicamente dos: primero su fotografía, la cual no apunta una propuesta autoral, sino algo más bien decorosamente realizado, y en segundo lugar su narración clásica, que no es del todo errada, pero resulta poco interesante. Es decir, su estructura es ascendente, explicativa, te lleva todo el tiempo de la mano, no es propositiva, no experimenta con el arte, con la edición, con el guión y evita comprometerse con un público más exigente y reflexivo. En primera plana presenta todo el tema digerido, desgaja primero a los personajes sin profundizar demasiado en cada uno, dejando sólo algunos detalles esparcidos que al final no interesan en la trama, pues todo se concentra en el proceso de investigación.

    A pesar de esta última observación, reitero que sus aciertos van más dirigidos hacia las actuaciones y el sólido ritmo ascendente, lo cual la hace una película interesante y reflexiva. No por nada cuenta con 6 nominaciones para los premios Oscar de 2016: como mejor película, mejor actor de reparto (Mark Ruffalo), mejor actriz de reparto (Rachel McAdams), mejor director (Tom McCarthy), mejor guión original (Josh Singer y Tom McCarthy) y mejor edición (Tom McArdle).

    Un filme que mueve las entrañas.

    Por: Alma Aguilar Funes



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