COLUMNA: México Lindo

    Carlos Castellanos
    Carlos Castellanos
    Periodista, reportero y conductor de noticias
    Mayo 28, 2015

    ¿QUÉ NOS ESPERA CON EL NUEVO REGLAMENTO DE TRÁNSITO?

    Historias para contar 1: ¿Multa por no cargar gasolina?

    Pocas cosas generan tanta molestia y pérdida de tiempo como tener que acudir ante un agente del Ministerio Público o un Juez Cívico. Pero el asunto es peor cuando “caes” porque sí, gracias a algún servidor público ignorante o corrupto y resentido porque no le ofreces para el “refresco”.

    Esto me lo platicó el conductor de un camión de carga que por falta de atención, descuido o incluso negligencia (como él mismo podría reconocer), se quedó sin combustible en calles de la delegación Azcapotzalco, aquí en el Distrito Federal.

    El error le costó mucho más caro de lo que usted pudiera suponer. No tuvo que ir a una gasolinera para comprar el diésel (que es lo que usa el camión en lugar de gasolina), de hecho alguien le ofreció “pasarle” algo de combustible para que pudiera moverse y llegar a la estación de servicio más cercana.

    Con una manguera y en un garrafón de plástico realizarían el procedimiento.

    Resulta que “pasarle combustible” a un vehículo estacionado es un acto fuera de la ley, eso fue por lo menos lo que el patrullero que pasó por ahí en el momento preciso les dijo a los dos transportistas.

    Para el uniformado, estar “pasándole gasolina a un vehículo en vía pública es una acción por la que procede remitirlos a la delegación con la autoridad correspondiente”. Estaban violando la Ley de Cultura Cívica del DF, según él.

    “Es el artículo 25 en el que se establece la infracción y la pena”, dijo el uniformado pero nunca enseñó el ordenamiento.

    “Levánteme entonces la infracción y ya”, le espetaron los choferes pero el oficial dijo que él no podía porque los tenía que llevar con el juez.

    Celoso de su deber pero con una parsimonia solo vista en los elefantes, el patrullero los llevó a la delegación Azcapotzalco para ponerlos a disposición del  juez cívico.

    El traslado y la espera fueron eternos, más de 4 horas. ¿Por qué no los presentaban ante el encargado de señalarles la infracción cometida, pues el policía nunca supo o quiso explicar el fundamento legal?

    Cabe mencionar que en ninguna parte de La Ley de Cultura Cívica para el DF o del Reglamento de Tránsito Metropolitano se consigna como infracción el abastecimiento de combustible para un vehículo que se quedó sin gasolina o sin diésel.

    Ya en el juzgado cívico les dijeron que la acción que habían hecho violentaba el artículo 27 fracción II (y no el 25 como el oficial dijo al principio y tampoco era una violación a la Ley de Cultura Cívica como justificó también).

    La violación se refería al Reglamento de Tránsito Metropolitano vigente; enseguida reproduzco íntegros el artículo y la fracción aducidos:

    Artículo 27.- Se prohíbe a los conductores de vehículos que transporten sustancias tóxicas o peligrosas: 

    II. Arrojar al piso o descargar en las vialidades, así como ventear innecesariamente cualquier tipo de sustancias tóxicas o peligrosas.

    Cabe mencionar que ninguno de los camiones de los involucrados transporta sustancias tóxicas ni peligrosas y si le estaban pasando diésel a uno de los camiones era porque necesitaba combustible para moverse.

    ¿Qué fue entonces lo que sancionó el oficial y después el juez que impuso una multa de cien pesos a cada uno de los involucrados? ¿Si le hubieran ofrecido dinero al policía en esas cuatro horas perdidas en las que lo tuvieron “a modo” habría cambiado algo de esta historia?

    Está próxima la publicación de un nuevo Reglamento de Tránsito para el Distrito Federal y se ha advertido que las conductas a sancionar serán muy estrictas y las sanciones onerosas… ¿Qué nos espera con elementos como el que participó en este episodio?

    “La ocasión hace al ladrón”, reza un dicho popular mexicano que me vino a la mente tras escuchar esta anécdota que provocó un día perdido para los dos transportistas y el pago de una multa nadamás porque sí.

    Moraleja: Si se queda sin gasolina más le vale tener una condición física a prueba de todo para que pueda llevar su vehículo empujando hasta la estación de servicio más próxima (no importa si conduce un camión) o tendría que resignarse a dejarlo allí abandonado y darlo por perdido; si se decidió a moverlo más vale que no se tope con la persona equivocada, no lo vayan a remitir por empujar un vehículo en la vía pública.

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