COLUMNA: México Lindo

    Carlos Castellanos
    Carlos Castellanos
    Periodista, reportero y conductor de noticias
    Octubre 21, 2015

    ¡REFRESCOS SÍ, MARIHUANA NO!

    Tomar refrescos es una de las causas principales por la que los mexicanos estamos en los primeros lugares de obesidad y sobrepeso en el mundo; el problema afecta a niños y adultos y conlleva afectaciones importantes a la salud de quienes consumen estas bebidas.

    A pesar de ello, en la Cámara de Diputados ya se encargaron de reducir el impuesto que se paga por las bebidas saborizadas; hoy es de un peso y en el 2016 será de la mitad; es decir, cincuenta centavos.

    Podría pensarse que a nuestros legisladores no les interesa la salud de la gente; o bien podría justificarse esta decisión en el entendido de que un ser humano adulto es capaz de decidir por sí mismo.

    Los cabildeos de las refresqueras con los legisladores y las millonarias ganancias de los empresarios del ramo lo dejaremos de lado por lo pronto, aunque tal vez ahí esté la explicación de esta medida.

    El asunto está ahora en la Cámara de Senadores en donde decidirán si queda firme la reducción de impuestos para las bebidas que tengan hasta cinco gramos de azúcares añadidos por cada 100 mililitros o no.

    Como sea, la gente seguirá en la posibilidad de comprar y beber refrescos, es su decisión aunque afecte su salud. Lo mismo pasa con las bebidas alcohólicas y con el cigarro: Son muy dañinos, llegan a causar incluso la muerte, pero la gente es libre de decidir sobre su consumo. ¿O deberían prohibirlos?

    ¿Se vale o no que la gente tenga libertad para decidir?

    Si bien la evidencia médica muestra que el consumo de marihuana puede ocasionar daños a la salud, “se trata de afectaciones menores o similares a los que producen sustancias no prohibidas como el alcohol o el tabaco”; es lo que ha dicho el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Arturo Zaldívar al anunciar la discusión que permitiría la siembra de la cannabis de manera particular para el auto consumo.

    Tal y como ocurre con los tres primeros casos: el refresco, el alcohol y el cigarro, la justificación del ministro acredita muy bien que los ideales de la ley suprema no pretenden la excelencia humana, sino que cada individuo elija su propio plan de vida si no se perturba a otros.

    Cualquiera puede tomar refrescos, embriagarse y fumar, siempre y cuando no afecte a los demás.

    De hecho, en México la gente también puede fumar marihuana si así lo desea, el consumo no está penado por la ley pero su adquisición sí: el comercio.

    La incoherencia de la ley en este asunto es evidente. ¿Qué deben hacer aquellos que libremente, de forma madura y consciente deciden que quieren fumar marihuana? Tal y como aquellos que quieren fumar, tomar refrescos o embriagarse…

    ¿Pero qué se puede hacer si no hay manera legal de adquirir la cannabis?

    El proyecto del ministro Zaldívar es un primer paso para terminar con esa incongruencia pues permitiría a quien quiera fumar marihuana sembrarla en su casa para el autoconsumo (y esto hay que subrayarlo: “quien quiera”).

    El tema es un asunto de libre albedrío y de responsabilidad personal. Sin mitos, sin prejuicios, sin cerrazón, sin moralismos y en abono de la libertad de los mexicanos…

    Si no le gusta, no la fume.



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