COLUMNA: La Última...

    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Octubre 26, 2016

    SE LLAMA ODIO

    En México vivimos una epidemia de crímenes de odio, que nos pinta como una sociedad intolerante, cruel, soberbia, incapaz de convivir con lo diferente.

    Bueno, ni siquiera los delitos de este tipo se encuentran tipificados, como tales. El único caso explícito en la legislación es el relativo a los feminicidios, y aún existe un debate en torno a si la figura jurídica es la correcta o debería revisarse para garantizar justicia a las víctimas y sus deudos.

    No tenemos, por lo tanto, una estadística oficial confiable en torno a la violencia que se ejerce por motivos de odio en nuestro país; lo cual es urgente pues pareciera que, lejos de salir de la espiral de violencia que se desató en 2008, estamos entrando, nuevamente, en una vorágine en la que las manos de los asesinos actúan sin mayor restricción que las establecidas por sus propias estrategias.

    En México está desatado algo muy siniestro, quizá aún estamos a tiempo de detenerlo, lo inaceptable ante ello es, sin duda, pretender que no pasa nada

    Veamos lo que pasa con los feminicidios. Todos los días nuestro compañero Gerardo Galicia en su sección La historia de la Megalopolis nos relata los diversos casos de violencia contra la mujer, en el Estado de México, Veracruz, Ciudad de México, Morelos, Puebla, jóvenes violadas, torturadas, masacradas.

    Los datos son contundentes, 44 por ciento de las mujeres ha vivido algún episodio de violencia en su vida durante una relación conyugal. La violencia intrafamiliar es la décima causa de muerte de mujeres en el país. Los propios Esposos son los sicarios que ejecutan.

    De acuerdo con la ONU, el nuestro está entre los peores veinte países en términos de violencia de género.

    Se calcula que en México una violación sexual ocurre cada 4.6 minutos -aproximadamente 120 mil violaciones al año-. El 65 por ciento de las violaciones ocurre en contra de niñas y mujeres de entre 10 y 20 años, y el 13.7 por ciento contra niñas menores de 10 años.

    La gran tarea pendiente es de nosotros los hombres educados en familias y comunidades machistas. Iniciando por reconocer y cambiar de fondo nuestras conductas. De la misma manera debemos condenar y cambiar los estereotipos impuestos en casa y la violencia simbólica. También al salir a la calle, estar alertas del acoso para condenarlo y si es posible detenerlo. Precisamos hablar de los feminicidios, acompañar la lucha de familias y organizaciones y finalmente exigir de las autoridades dejar la omisión feminicida.

    Pocos grupos sufren tanta discriminación, violencia, exclusión como la comunidad trans. Cuando son asesinadas, violentadas, vejadas no pasa nada, los detenidos son liberados sin problema, difícilmente se hace justicia.

    En los últimos meses hemos sido testigos de crimines contra mujeres trans dedicadas a la prostitución o al activismo, por parte de enfermos, bestias que sacan sus propias frustraciones en una reacción violenta. No hay detenidos en ningún caso.

    En México se han registrado un total de 247 asesinatos en 8 años, lo que nos ubica como un lugar criminal e impune. 63 por ciento de las personas trans ha sufrido violencia, la mitad de los casos proviene de su propia familia.

    Una de cada cinco mujeres trans, reportan haber tratado de suicidarse por lo menos una vez. 7 de cada han vivido discriminación, abusos, hostigamiento. Son víctimas del prejuicio de policías, médicos, ministerios públicos, ciudadanos en general. En pocas palabras su mayor problema no es su género, sino el rechazo que este provoca. La Transfobia.

    ¿Qué nos sucede como sociedad? ¿Somos realmente una sociedad enferma de violencia, enferma de intolerancia? ¿Realmente tantos encuentran placer en someter violentamente a quienes están en una posición de mayor vulnerabilidad? ¿Tantos necesitan demostrar así su poder? ¿Ante quién? ¿Por qué?

    Cuando hablamos de los problemas políticos, nos referimos al país como un estado fallido, ¿y en este caso, de que hablamos? De una sociedad Fallido.



    Imprimir este artículo Imprimir este artículo

    Te puede interesar: