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    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Marzo 10, 2017

    TRIUNFALISMO BARATO

    El fin de semana pasado el PRI cumplió 88 años de existencia, en su sede nacional se dieron cita sus personajes emblemáticos, encabezados por el presidente más impopular de la historia moderna.
    Durante su discurso, Enrique Peña Nieto, mostró una fortaleza nunca vista, el estar con los de su misma clase le inyectó el ánimo del que carece para enfrentar los problemas nacionales.

    En pocas palabras, es mejor priista que presidente.

    Ahí, con tono fuerte, claro, contundente, directo, determinante y hasta amenazante. Lanzo el reto, quiere carro completo en este 2017, y no acepta una derrota en el 2018, cero negociaciones dijo.
    En su discurso ante los priistas, el Presidente no se anduvo por las ramas ni preguntó a los mexicanos qué harían ellos. Anticipó: “en 2017, vamos por cuatro triunfos claros, contundentes e inobjetables: vamos a ganar en el Estado de México, vamos a ganar en Nayarit, vamos a ganar en Veracruz y vamos a ganar en Coahuila. Y con esos triunfos vamos a ganar por México”.
    Envalentonado Peña Nieto arremetió contra Acción Nacional, lo acusó de manejar de forma irresponsable las finanzas del país durante los 12 años que fue gobierno. Advirtió sobre los supuestos riesgos que entraña la victoria de AMLO, al que comparo sin decirlo con el autoritarismo Trumpista.

    El Presidente se ha vuelto a poner los guantes. Pero ¿Qué tan positivo es esto? ¿De verdad cree que es lo mejor? ¿No es demasiado tarde? ¿Cuenta con el peso y capital político para ello?, realmente ¿Puede el PRI llevarse las tres gubernaturas en juego este año?

    Se olvida el mexiquense que cuando regresaron a los Pinos, el tricolor gobernaba en 21 estados de la República Mexicana, mientras cinco años después en 2017, mantiene el poderío local en 15 entidades federativas.
    Ha perdido en los primeros cuatro años de su sexenio seis gubernaturas, aunque en número reales, ha perdido diez gobiernos estatales y recuperado cuatro.
    Poco a poco los gobiernos del PRI son menos, y en mucho se debe, aunque el Presidente en la celebración del 88 aniversario del tricolor haya asumido lo contrario, al legado político de Enrique Peña Nieto.
    Haciendo un corte hacia el quinto año de gobierno de Peña Nieto, éste será recordado pero no por el éxito de sus reformas, la bonanza económica, el crecimiento o las oportunidades de desarrollo. Sino por la corrupción, cinismo, insensibilidad, pobreza, violencia e inseguridad que se pasean ufanas por el país.
    Peña Nieto sacrificó su popularidad por sus políticas públicas, algo que no le ha redituado, hoy no es visto como el estadista que sueña ser; hoy es visto el mandatario de la crisis económica, la inseguridad y la injusticia, entre otras cosas.
    Un discurso triunfalista en un sexenio de descalabros.

    Crédito de imagen: AP 



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