COLUMNA: La Última...

    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Enero 19, 2017

    UNA SOCIEDAD SIN VALORES

    Estos días nos hemos cimbrado por diferentes hechos que vienen a corroborar el severo deterioro social que vivimos en nuestro país, a causa de pérdida de valores, principios, pobreza, falta de oportunidades y un largo etc.

    Empecemos con la balacera registrada en Monterrey Nuevo León, al interior de una escuela secundaria, un adolescente sin mediar palabra dispara en contra de varios compañeros de clase y su profesora, para después suicidarse.

    El vídeo es muy claro, el victimario, está sentado solo, aislado, en medio del salón de clases, alejado de sus compañeros tanto como lo permite el espacio, tiene una mirada perdida, alejada, cuando un compañero se le acerca, algo le dice, sale del lugar. Acto seguido vienen los disparos directos en contra de compañeros perfectamente ubicados.

    ¿Qué lleva a un joven a convertirse en asesino? ¿Qué hay detrás de esta tragedia?

    Depresión, drogas, vandalismo, abandono, extorsión, y hasta la existencia de un grupo en redes sociales que fomenta estos hechos entre los jóvenes mexicanos, son las causas.

    Más allá de lo que arrojen las investigaciones, lo cierto es que la juventud mexicana ha normalizado la agresión, la agresividad la ven como una forma natural, normal de solucionar los problemas, jugando un doble rol, radical, polarizado, víctima o victimario.

    Cuando pensamos en violencia, por lo general la asociamos con la rudeza, la brutalidad y el crimen de los que nos informan los medios. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto otros tipos de violencia, más cercanos y cotidianos. Y aunque aquellos extremos sean un motivo real de preocupación, que incluso puede estar afectando nuestra vida y actividades diarias, estas otras formas de violencia son igualmente perjudiciales, al grado de situarse como uno de los posibles factores que desencadenan la violencia mayor.

    Lo sucedido en este plantel es resultado de esto, de la laxidad en las casas, de oir pero No escuchar a nuestros hijos, no los entendemos, no los conocemos, no alcanzamos a comprender la época en la que viven, los entornos, caemos en la simplicidad de creer que todo es igual que cuando éramos niños.

    Vivimos un momento decisivo, en donde un porcentaje importante de chavos de 14 a 17 años, están creciendo con odio, rencor, miedo, que pidieron ayuda y nadie se las dio, esto en definitiva deriva en impactos sociales.

    Lo sucedido en Monterrey, nos debe enlutar, provocar que escudriñemos lo que ocurre en el interior de nuestras paredes, en profundizar nuestra relación con esos jóvenes que están sumergidos en el celular, que parece que nada les importa o perturba, pero que por dentro pueden estar viviendo un infierno.

     

    De Monterrey vamos a Veracruz.

    Lo que pasa en Veracruz supera cualquier cosa, quimioterapias falsas a niños con cáncer, tratamientos de VIH caducos, todo por el dinero, la ambición de unos cuantos, ¿Como pudimos llegar tan bajo?

    A Javier Duarte, le habían acusado de todo:  lavado de dinero, desvío de recursos, enriquecimiento ilícito, compra de viviendas con fondos públicos…pero jamás de la muerte de niños.

    El nuevo gobernador Miguel Ángel Yunes, informo de la brutal corrupción en el sistema de salud y en torno a los supuestos placebos que se les habría proporcionado a los niños con cáncer que estaban siendo tratados con quimioterapia en los hospitales locales.

    El problema se originó desde el gobierno de Fidel Herrera, con Duarte continuo sin límites, de la mano de una empresa ligada al diputado federal del PRI, Jorge Carvallo, que fue le encargada de adquirir los placebos. Es decir, toda la mierda en un mismo lugar.

    Si esto se confirma, estos criminales deben ir a la cárcel, desde el secretario de salud hasta los que lo aplicaron, no hay castigo suficiente para una bestialidad de este tamaño. No hay palabras que puedan alcanzar a describir a una persona capaz de jugar así con la vida de niños y adultos.

    Bueno si hay tres, Que poca Madre.



    Imprimir este artículo Imprimir este artículo

    Te puede interesar: