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    5 estrategias para combatir la intolerancia a la frustración

    La frustración es un sentimiento cotidiano y normal cuando las cosas no salen como esperamos o queremos que salgan. Todos hemos sentido frustración en algún momento. El problema está cuando nuestras reacciones a esto que nos frustra nos genera excesivo malestar y nos aleja de conseguir aquello que queremos. 

    Las personas con baja tolerancia a la frustración, tienen una sensibilidad excesiva hacia todo aquello que les resulta desagradable: No toleran la incomodidad, los contratiempos, las trabas o problemas. No soportan la demora en la satisfacción de sus deseos, ni ningún sentimiento o circunstancia que pueda resultarles desagradable. Estas personas, suelen presentar estados estrés, enfado, ansiedad, tristeza, resentimiento. Normalmente, tienden a victimizarse y a culpar a otros de lo que les pasa.

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       1.Cambia tu actitud hacia la no consecución de tus metas

    La gran mayoría de las veces, las cosas no son tan catastróficas como podemos pensar. Y somos bastante capaces de lidiar con lo que se nos pone en el camino. Además, podemos aprender de las frustraciones, nos enseñan que eso que hemos hecho no funciona. Busca otras estrategias, otros caminos.

    ¿Cómo mejorar la tolerancia a la frustración?: Reflexiona si realmente sería tan horrible que las cosas no salieran como lo planeado, o no consiguieras lo que te has propuesto. Pregúntate qué es lo más horrible que podría suceder. O si realmente, esa situación es tan intolerable. También, prueba a calificar del 1 al 10 cuan terrible es la situación, siendo 10 lo peor que puedas imaginarte. ¿Es tan terrible como un accidente de coche o ser despedido? Esto te puede ayudar a darte cuenta de que esperar 10 minutos a ser atendido no es algo tan terrible.

        2. Identifica tus creencias irracionales

    Las creencias irracionales son pensamientos que aparecen sin que nosotros queramos, que nos hacen sentir mal, tristes y enfadados. Además, no tienen base racional. Como hemos dicho, estas creencias irracionales suelen encontrarse en la base de la intolerancia a la frustración.

    ¿Cómo mejorar la tolerancia a la frustración?: Cada vez que te encuentres molesto o frustrado, atiende a tus pensamientos. ¿Qué clase de pensamientos y afirmaciones surgen? Apúntalas en un papel. Identifica tus debería, siempre, nunca, no puedo, no soporto, es intolerable… Anota también cómo te hacen sentir esos pensamientos y cuestiona su utilidad. Por último, busca alternativas más plausibles y que te hagan sentir mejor. En lugar de “es intolerable que me hagan esperar tanto en la cola, deberían tener más personal trabajando” puedes pensar “esperar no es lo es lo más deseable, pero no puedo hacer otra cosa. Puedo aprovechar a leer o llamar a un amigo mientras espero”.

        3. Practica la frustración

    Las personas con intolerancia a la frustración suelen evitar las situaciones en las que creen que van a frustrarse. Cuanto más se evitan las situaciones que teme, más nos cuesta luego enfrentarnos a ellas, además de que le damos más importancia de la que tienen.

    ¿Cómo mejorar la tolerancia a la frustración?: La mejor estrategia para dejar de temerle a la frustración es enfrentarse con esas situaciones frustrantes. Exponte a ellas. Haz una lista de situaciones que suelen frustrarte. Comprométete a exponerte a al menos una de ellas a la semana. Comienza con las más fáciles y ve aumentando su dificultad. En esas situaciones prueba a realizar algunas de las estrategias que aquí te proponemos.

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         4.El retroceso no es fracaso

    Hay veces, en las que en el camino para llegar a nuestro objetivo, se producen retrocesos, recaídas. Las personas con intolerancia a la frustración creen que en un proceso todo tiene que salir bien y cada vez mejor. Por ello es importante que se den cuenta de que esto forma parte de un proceso normal. La vida se compone de altibajos. Los momentos bajos nos hacen apreciar mejor los momentos de éxito y felicidad. Pero, en absoluto, un momento de retroceso significa que hayas fracasado.

    ¿Cómo mejorar la tolerancia a la frustración?: Permítete fallar, retroceder. A veces es necesario retroceder para coger carrerilla. En los momentos de retroceso, mantén la calma y huye de los pensamientos negativos (“soy un inútil”, “nunca lo voy a conseguir”). Practica la paciencia y la constancia.

        5. Diferencia los deseos de las necesidades

    Todos tenemos preferencias y deseos. Nos gustaría que todos nos trataran como queremos, que las cosas salgan de una determinada manera. Pero no dejan de ser deseos. No son necesidades primarias. Las necesidades son algo sin lo que no podemos vivir, como alimentos, sueño, relaciones sociales…

    ¿Cómo mejorar la tolerancia a la frustración?: Haz una lista con tus deseos y otra con tus necesidades. Luego analiza bien cada elemento de las listas: ¿Es esto realmente una necesidad? ¿Qué ocurriría si no obtuviera esto? ¿Sería tan grave?

    FUENTE: Cognifit. Salud, Cerebro & Neurociencia.

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