A los problemas que México enfrenta desde hace tiempo, en 2017 se agregaron otros muy delicados: las amenazas migratorias de Estados Unidos y la emergencia nacional provocada por los sismos de septiembre.
Así lo señaló la Universidad Nacional Autónoma de México.
Dijo que ante ese panorama, la máxima casa de estudios, supo responder de manera oportuna y decidida.
Destacó que esto le permitió reafirmarse como una de las instituciones que mayor confianza genera entre la población.
Añadió que apenas unas horas después de los sismos, la máxima casa de estudios se movilizó solidaria con ciencia y conocimiento: miles de universitarios abarrotaron el Estadio Olímpico para abrir uno de los centros de acopio más grandes y concurridos.
El resultado fue la recepción, organización y distribución efectiva de más de 1000 toneladas de víveres, que fueron trasladadas a 95 poblaciones afectadas, indicó.
La UNAM agregó que además se conformaron brigadas emergentes: desde el cuerpo de bomberos de Ciudad Universitaria; cuadrillas de arquitectos e ingenieros revisoras de inmuebles; grupos de médicos, psicólogos, abogados y trabajadores sociales, hasta de esparcimiento cultural en albergues organizados por prácticamente todas las instancias universitarias.
El Servicio Sismológico Nacional –que opera la UNAM— fue el referente científico de mayor ayuda y confiabilidad en los momentos más críticos, al brindar información oportuna no sólo hacia dentro de México, sino al mundo entero.
Redacción Formato 21
Foto: Twitter

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