La memoria es la primera víctima de las grandes cantidades de alcohol que en muy poco tiempo consumen los jóvenes.
Investigadores chilenos señalaron que aunque sean hábitos restringidos a los fines de semana o las fiestas, “el atracón etílico o “binge drinking” “pueden generar muchos problemas” en el cerebro que se perpetúan en el tiempo, además de facilitar adicciones de largo plazo.
Destacan que, aunque los jóvenes tienen facilidad para recuperarse relativamente rápido de estos atracones, el consumo de alcohol produce “variaciones y cambios en el hipocampo, que tienen que ver con la memoria”.
Los especialistas mencionan que los jóvenes suelen creerse “un poco invencibles” y “no se ven los daños que pueden ocurrir”, pero hay “mecanismos y vías bioquímicas dentro del hipocampo que se van a ver afectadas con el tiempo”.
Reiteran que “Cuando se convierta en adulto, el cerebro va a tener una sensibilidad a ciertos estímulos estresantes o de la misma vida diaria”, como el estrés laboral o la combinación con el consumo de otras drogas”.

Con unos 3.3 millones de fallecimientos anuales, el alcoholismo es la tercera causa de muertes en el mundo, por detrás del tabaco y la hipertensión. En el caso de los jóvenes entre 10 y 24 años, el 7.4 por ciento de las muertes y discapacidades son atribuibles al alcohol.
Redacción Formato 21
Foto: desarrollosocial.gob




 

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