Los daños en la Catedral Metropolitana que provocaron los sismos de septiembre, han obligado a sacerdotes y fieles a modificar algunos aspectos de la vida eclesiástica, así como de la tradición litúrgica de las misas.
La Arquidiócesis de México informa que los púlpitos de ónix que flanquean al Altar Mayor, están inhabilitados, porque uno de ellos se separó de la columna a la que estaba anclado.
Por ello la lectura del evangelio no se hace desde este lugar, hasta que los peritos del Instituto Nacional de Antropología e Histpria (INAH) y de Sitios y Monumentos Históricos terminen de realizar los estudios correspondientes.
De igual forma las campanas de la Catedral no son tocadas previo a las misas como siempre se ha efectuado, debido a que los campaneros no pueden subir a las torres que resultaron dañadas. También porque se pretende evitar vibraciones sonoras que repercutan sobre la estructura del templo.
En el semanario “Desde la Fe”, la Arquidiócesis hizo un llamado a las autoridades a no efectuar eventos multitudinarios en el zócalo capitalino, ya que afectan la estructura de la catedral.
En respuesta, el jefe de gobierno de la Ciudad de México Miguel Ángel Mancera, aseguró que los conciertos masivos en la plaza de la constitución no generan problemas.
En estos momentos la Catedral Metropolitana únicamente tiene una entrada, la cual está ubicada en la puerta lateral, con el fin de que los fieles no se acerquen a las torres de la misma.
Redacción Formato 21
Foto: jorgalbrtotranseunte.wordpress.com

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