Temen el brote de enfermedades por la gran cantidad cuerpos bajo los escombros, ocho días después del terremoto y tsunami que mataron al menos a 1.649 personas, según un nuevo balance.
Las esperanzas de encontrar supervivientes se desvanecen, pero las autoridades no suspendieron aun oficialmente las búsquedas. Se calcula que hay más de 1.000 personas desaparecidas en Palu, en la costa oeste de la isla.
Los rescatistas temen que bajo los escombros que quedaron completamente arrasados, haya numerosos cuerpos en descomposición.
 El ministro de Seguridad, el general Wiranto, declaró que las zonas más afectadas deberán convertirse en cementerios colectivos.
  Miles de supervivientes siguen marchándose de Palu, donde los hospitales están desbordados y falta de todo, para dirigirse a ciudades vecinas. La ONG médica Project HOPE explicó que solo dos de sus 82 empleados en Palu pudieron presentarse desde que tuvo lugar el sismo.
Un convoy de 500 camiones cargados de alimentos y productos básicos se dirigía a Palu, anunció este sábado el ministro de Agricultura indonesio, Amran Sulaiman.
La ONU declaró el viernes que busca 50,5 millones de dólares para poner en marcha un plan de “actividades de rescate inmediato” elaborado con las autoridades indonesias.
Tras largas jornadas de espera, la ayuda internacional comenzaba a llegar a la zona del desastre. Su traslado era difícil porque el pequeño aeropuerto de Palu apenas puede recibir todavía una cantidad limitada de vuelos.
Redacción Formato 21

Foto: AP

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