El Papa advirtió que se ha creado una oleada de firmeza hacia los migrantes y lamentó que los países ricos cierren las puertas.
En una audiencia, en el Palacio Apostólico del Vaticano, recordó que Europa fue construida sobre muchas oleadas migratorias a lo largo del tiempo.
Mencionó que él mismo es hijo de migrantes y destacó la acogida que recibían italianos, polacos y personas de otras nacionalidades en su natal Argentina.
También afirmó que hablar de bienestar no es grato, ya que el bienestar es suicida y conduce a dejar entrar sólo a las personas que sirven al propio bienestar y no para ser molestado.
El Papa sostuvo que en el corazón de los migrantes existen historias bellas y trágicas y constató que existe el riesgo que el migrante se convierta en una persona desarraigada, sin rostro y sin identidad, lo cual calificó de una pérdida muy grave, que puede evitarse escuchando, caminando al lado de las personas y las comunidades de migrantes.
Redacción: Formato 21
Foto: AP

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